viernes, 25 de noviembre de 2011

resistiendo en el fin del mundo

Cumplidas todas las fatales previsiones, nos hallamos preparando el inicio del I Califato Mariano, que puede marcar el principio del fin de la clase baja. Claro que nosotros siempre hemos tenido una innata capacidad para adaptarnos a los peores ambientes, o quizás simplemente sea que la pobreza es contagiosa; pero el hecho, no puede negarse, es que los pobres existimos en todas las épocas. ¿Quién sabe?, quizás el famoso fin del mundo de los Mayas simplemente era el fin de nuestro sueño de regularestar.

No puede negarse que ser pobre hoy es casi un lujo comparado a ser pobre en otras épocas. Esto, que podría pensarse que es un logro de nuestra guerrera civilización, parece que ofende a las clases privilegiadas... hace poco fui reprendido por "volver a la idea de la lucha de clases", así que tal vez debería decir, sin ambages, que tal idea parece ofender a los ricos.



La principal diferencia entre un pobre actual y el de otras épocas es que hoy es relativamente sencillo acceder a Internet, incluso es normal disponer de un teléfono móvil. Podría darse la curiosa circunstancia de que un usuario de un comedor gratuito crease un foro o blog de usuarios de dicho comedor, y que tuviese cierto éxito entre tales usuarios. Tal vez pudiera existir un foro para todos los usuarios de España, con algunas secciones geográficas más activas que se escindiesen y creasen su versión local o regional.

Otro detalle es que el estado de la vestimenta tampoco es una pista: los ricos pagan un dineral por ropa rota, y en ocasiones incluso usada. Casi podría distinguirse a un pobre por la falta de orgullo al lucir un descosido de cualquier prenda que lleve puesta. No sólo eso: el estado de limpieza e higiene puede venir dado de una noche o incluso una semana de juerga, con lo que estar sin afeitar es casi garantía de pertenecer a un estatus social muy alto.

Y sin embargo, hay una cosa en la que los pobres de hoy somos muy semejantes a los pobres de ayer o de otras épocas: lo dispuestos que estamos al sacrificio por el bienestar de los ricos. Como si nuestra educación nos llevara a pensar que ser ricos es cosa de personas inferiores, pobrecillos.. "si ya bastante tienen"... y es que sí, a un país le es sencillo disponer de pobres pero no de ricos, mientras que le resulta más complicado tener ricos sin tener pobres.

Al fin y al cabo ¿alguien está dispuesto realmente a ser cómo Esperanza Aguirre, para ser rica? ¡si ella misma se considera pobre! ¿no vemos que ser rico no es cool? ¡Cómo no vamos a sentir por ellos la compasión que ellos no sienten por nuestras penurias?

Además, ahora vienen las navidades, así que los pobres no tenemos preocupación alguna: los que no son tan pobres que aspiran a ricos, ya nos regalarán sus sobras para que no nos quede duda de que, en el fondo, ¡ser pobre mola! Lástima que muchos de ellos simplemente nos regalan sus oraciones, que, pese a nuestra inteligencia y versatilidad para adaptarnos, aun no conseguimos convertir en comida o medicinas.

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