viernes, 18 de julio de 2014

Camino a Linux: lanzando aplicaciones del escritorio

Toca la penúltima entrada sobre los escritorios en general. Si habéis seguido las entregas anteriores, estaréis ya familiarizados con un buen montón de conceptos típicos del escritorio.

Hoy toca hablar de los lanzadores de escritorio. Grosso modo, un lanzador es un elemento gráfico que nos permite ejecutar aplicaciones o bien acceder a nuestros ficheros a través de las aplicaciones correspondientes.

Sin embargo, antes de meternos en tarea debo de sacarme de delante otro concepto, quizás el más importante para la mayoría de escritorios informáticos: los iconos.

Iconos

Un icono no es más que una imagen de tamaño reducido que pretende representar algo, por ejemplo, una idea, de forma más o menos básica. Aplicado este concepto al escritorio informático, un icono es una imagen que representará un fichero, una aplicación u otro elemento del sistema.

Icono para un archivo de texto.
No sólo representa el tipo de fichero,
sino que indica la aplicación que
se utilizará por defecto para abrirlo

Como es de esperar, un icono realmente consiste en un fichero de imagen, de tamaño y resolución reducida. Posteriormente, a un elemento dado se le asocia un icono, y eso es lo que vemos en nuestro escritorio.

Los iconos son los elementos gráficos que mejor expresan la metáfora del escritorio. Hay otros elementos, como botones o cuadros para marcar (checklists), pero los iconos permiten una representación más visual de los elementos de los que dispone el operador para utilizar el computador. Así, un fichero de texto tendrá un icono que representa un texto, y su nombre, mientras que una aplicación tendrá un dibujo o logo que represente a tal aplicación.

Desde el punto de vista informático, los elementos como las casillas de verificación, como botones, un menús o barras deslizadoras, son llamados widgets. En general, un widget no es más que un elemento gráfico con algunas propiedades y capaz de efectuar determinadas funciones en respuesta a determinados eventos. Las propiedades pueden ser el nombre y el icono que lo representa, mientras que los eventos dependerán del elemento a considerar. Un archivo de texto podrá abrirse, cerrarse y copiarse, mientras que una aplicación podrá ejecutarse.

Lanzadores

Un lanzador no es más que un tipo de widget especial. A él se puede asociar la aplicación que se debe de ejecutar, las opciones que debe utilizar esa ejecución, un icono... Por su parte, podemos abrir el programa de turno (ejecutarlo), cambiarle el tamaño (maximizar, minimizar) y otras funciones que pueden depender del escritorio a considerar.
KDE con lanzadores en el escritorio y en el panel

También son lanzadores las entradas de menú que corresponden a aplicaciones o ficheros, acompañadas o no de iconos. Los lanzadores suelen estar emparentados con los accesos directos (enlaces a otros ficheros), si bien algunos menús principales de algunos escritorios pueden utilizar una estructura diferente, o ambas.

El botón de menú general de Windows Vista, 7 y otros escritorios también dispone de un icono, mientras que Windows 95 y siguientes sólo disponían de un botón con el famoso texto "Inicio".

Dentro del escritorio, los lanzadores se ubican en áreas adecuadas: el menú principal, el panel o el escritorio. Sin embargo, los escritorios más modernos pueden incorporar variaciones sobre esta idea. Por ejemplo, en KDE 4 el escritorio sólo puede albergar un tipo de widget: plasmoides y similares.

Modernamente, podemos referirnos como "lanzador" a todo el entorno preparado para albergar lanzadores o a las herramientas que nos permiten ubicarlos (paneles, menús). Entre los más populares son los denominados como en inglés docks (muelle), que se disponen generalmente en una barra y tienen alguna suerte de animación.

Como es usual, la wikipedia (inglesa) ofrece bastante contenido al respecto.

Fluxbox: un escritorio diferente

Hay muchos ejemplos de escritorios diferentes, pero Blackbox es un ejemplo particularmente apropiado aquí. A diferencia de la mayoría de escritorios, Blackbox no emplea iconos, sino simples entradas de menú. Incluso cuando se minimiza una aplicación, su representación es a través de una entrada de menú. Así que, como es de esperar, no hay lanzadores como los lanzadores de escritorio o de panel de otros escritorios. Sólo diferentes menús que se muestran según el botón del ratón pulsado, con los respectivos lanzadores de las aplicaciones disponibles en el sistema.
Blackbox, en tiempos llamada también "la Caja Negra de la Rapidez"

"Disponible" en el sistema, en este caso, significa que la aplicación sigue el estándar Unix para clasificar las aplicaciones. Si deseas instalar una aplicación que no siga tal estándar, deberás procurar cumplirlo tú, lo que es muy diferente a la edición de menús propia de otros escritorios.

Como se ve, Blackbox dispone de un simple panel (sin iconos), y un escritorio básico (también sin iconos). Puede configurarse hasta niveles muy elaborados, pero su apariencia básica es... vamos, básica. La ventaja debería ser evidente: el consumo de recursos necesario para ejecutarlo es risible comparado con cualquier otro escritorio moderno.

Blacbox lleva años sin una versión estable. En su lugar, lo que circula por el mundo es un fork denominado Fluxbox, que a las características de Blackbox añade la capacidad de incorporar widgets de escritorio como lanzadores, paneles, etc.

Como otros escritorios "básicos", Fluxbox permite un nivel de personalización muy alto, si bien no dispone de herramientas al uso para su configuración. En su lugar, el usuario debe de configurar los ficheros correspondientes. Y su consumo de recursos lo convierte en una gran alternativa para equipos viejos o con grandes exigencias.

Precisamente, la mayoría de usuarios encontrará poco interesante configurar los ficheros manualmente por prueba y error. También pueden verse frenados por el cambio de paradigma de "menú en botón de panel" a "menú en botón de ratón".

En la siguiente y última entrada de la serie sobre escritorios gráficos tendremos ocasión de asomarnos a otros escritorios y a otras herramientas interesantes.

martes, 15 de julio de 2014

Camino a Linux: el Escritorio. Técnica de trabajo

3ª entrega sobre el escritorio informático. Pueden consultarse las anteriores entregas a través de la etiqueta "Escritorio Informático".

Trabajar con un escritorio no consiste simplemente en coger una hoja de papel y ponerse a escribir como un loco, salvo que seas el negro de un escritor de betsellers o redactes normativas para una administración pública. Cuando se habla del trabajo en un escritorio, siempre se deja en el aire el adjetivo eficiente.

Una tarea común en un escritorio es compilar información. Tal vez tengas que tomar datos de varias fuentes y ponerlas en una sola. Un ejemplo de estos sería una hoja de gastos. Creas un documento y dispones tres encabezados para otras tantas columnas, digamos:

Listado de Gastos

Fecha Concepto importe
25/10/1998 compra supermercado 2.500 pts.
25/10/1998 cine 1.000 pts.
26/10/1998 compra carnicería 2.500 pts.

Este es un ejemplo razonable de documento con datos copiados de otros documentos. En informática, es distinto de copiar documentos completos, como harían los copistas medievales. Copiar un documento, desde el punto de vista de la ofimática, es una tarea diferente y no relacionada con su edición.

Editar un documento es algo así como modificar su contenido para lograr el resultado requerido. Fotocopiar un documento, o copiar un fichero con otro nombre u otra ubicación no altera dicho contenido. Copiar es una forma sutil de edición: no modificas el documento donde copias información, sino el documento en el cual la copias, que puede ser el mismo o no.

Si no se ha trabajado con un escritorio, uno puede encontrar como mínimo extraño el uso de tijeras y pegamento para confeccionar documentos. Si a dichos útiles se añade una fotocopiadora, las posiblidades de edición son muchas. Puedes hacer una copia de un logo, recortarlo y pegarlo en la posición adecuada de otro documento, al cual añadirás información de otros lugares. Imaginad cómo confeccionar un folleto sobre cervezas: coges fotografías de las cervezas, las fotocopias con un tamaño más reducido, recortas las imágenes y las pones en cuadros a la izquierda del folleto. Para los textos, puedes aprovechar las publicidades que ten han enviado varios vendedores: recortas el texto que te interesa de cada publicidad, y lo pegas al lado de la imagen correspondiente. Una buena fotocopia, et voilà!!

Si una fotocopiadora puede ampliar mucho tus horizontes a la hora de crear documentos, un computador puede hacer mucho más. Por ejemplo, volviendo a nuestra lista de gastos, ¿por qué no puede el computador sumar las distintas partidas para ofrecernos el total, de forma que se actualice si cambio o añado alguna?

Otras tareas de edición habituales son la búsqueda de información y su reemplazo por otra. Por ejemplo, puedes tener una plantilla de gastos antigua, con los cálculos en Pesetas, y ahora lo necesitas en Euros. O tal vez de Dólares a Euros, o de Euros a Dólares. En cualquier caso, basta con ordenar reemplazar una moneda por otra. Ya está.

Copia y pega, que algo queda

Como es de esperar, estas opciones de edición forman parte de los escritorios informáticos desde el principio: ya por los 70 Xerox había implementado una forma de copiar texto entre documentos de texto.

En su implementación de Windows, Microsoft imitó el atajo Ctrl+c para copiar, propio de Macintosh. Hasta entonces, en ese y en otros sistemas era el atajo para parar un comando que estuviese en ejecución. Sin embargo, hay múltiples atajos para distintas aplicaciones y sistemas.

Cortar Copiar Pegar
Generic/Apple Command+X Command-C Command-V
Windows/GNOME/KDE control-X / May-borrar control-C / control-insertar control-V / May-insertar
BeOS alt-X alt-C alt-V
Acceso de usuario común May+borrar control+insertar May+insertar
Emacs control-W (para marcar)
control-K (hasta final de línea)
meta-W (to mark) control-Y
vi d (borrar) y (yank) p (poner)
X Window System
click-y-arrastrar para resaltar botón central del ratón



Por ejemplo, en Windows puedes usar los atajos propios de Windows o también los de usuario común; en KDE y GNOME, además de esos dos, también puedes usar los del Sistema de Ventanas X.

El hecho de que cualquier escritorio proporcione uno o varios mecanismos para compartir información entre documentos suele llevar a pensar que es una característica propia de los escritorios. Esto, por supuesto, no es así. Basta con ejecutar editores de texto potentes, como Vi o Emacs, para encontrar muchas más posibilidades que el modesto cortar/copiar-pegar.

El mecanismo en un procesador de textos como Vi se basa en disponer buferes, en los que el usuario va "colocando" los textos a copiar o cortar. Posteriormente, sitúa el cursor en el lugar donde quiere insertarlo, y simplemente lo "pega".

Por su parte, los sistemas gráficos suelen ser más potentes. Generalmente disponen de alguna forma para poder insertar en cualquier parte de un documento cualquier parte de otro.Digamos que lo que se quiere copiar se guarda en una suerte de "contenedor" para poder ser utilizado en cualquier otra aplicación que sepa manejar dicho contenedor. El protocolo de Microsoft para esto es OLE2, el cual es generalmente compatible con cualquier escritorio Linux.

Pero un escritorio informático sería bastante pobre si simplemente proporcionase estas tareas de edición. Volvamos al ejemplo de la "lista de gastos". Puede ser que haya un error en una de las cifras. Supongamos que el documento con la compra del supermercado está mal, y que falta un envase de detergente con un coste de 500 pts; el total deberá ser 3000 pts. Así que editamos el documento, añadimos la partida del detergente y guardamos.

Es interesante que el escritorio tenga la posibilidad de actualizar dicho cambio de forma automática para que no necesitemos recordar que esa cifra ha cambiado. Es lo que suele llamarse "vinculación": el origen del dato no sólo es externo a un documento, sino que pertenece a otro y, por lo tanto, es susceptible de ser modificado.

Vinculando un logo en una versión de OpenOffice
Un documento con logo. Si se modifica el logotipo, el documento actualizará dicha modificación.
Hay muchas formas de implementar todo esto. Un escritorio debería tener al menos una de ellas (digamos OLE2, la de Microsoft), si bien puede tener otros mecanismos para hacer lo mismo. Lo mismo puede decirse de las acciones que realizan tales tareas. Por ejemplo, arrastrar un lanzador de una aplicación a un área adecuada puede tener el efecto de crear un nuevo lanzador (típico para los menús de "favoritos"), mientras que en otros casos puede ejecutar la aplicación. Si bien lo cierto es que la mayoría de escritorios pueden ser utilizados de forma similar, es mejor comenzar por comprobar que todo esto funciona como se espera, bien sea con la documentación de turno, bien con el método tradicional de "prueba y error".

Bien, en la siguiente entrega hablaremos de iconos, lanzadores y accesos directos, que es al fin y al cabo cómo utilizamos un escritorio. Y finalizaremos con una entrega más técnica.

miércoles, 9 de julio de 2014

Camino a Linux: haciendo lo que se puede con un escritorio informático

Recordando aquellos tiempos de oficinista, tenía una mesa enorme con unos diez centímetros de papel que cubrían la mitad de su superficie, amén de las clásicas bandejas apiladas y el archivo propiamente dicho. Y es que siempre había cosas pendientes y el jefe pasaba por allí de vez en cuando, pese a lo mucho que insistía en ser él quien diese el visto bueno a las cosas.

Después he visto cientos de escritorios de oficina, y casi puede considerarse que un escritorio despejado es síntoma de poco trabajo...

Bromas aparte, la mesa del escritorio funciona como una especie de almacén primario de las cosas que tienen más prisa o de las que no sabemos en ese momento qué hacer con ellas. Pero también, con frecuencia, es un buen reflejo de lo mucho que cuesta levantarse para ir al archivo.

Si echamos un vistazo a cualquier escritorio moderno, tenemos una serie de útiles que siempre estarán presentes: una tijera, pegamento, cinta adhesiva, grapadora, calculadora, cajones para guardar cosas, bandejas para guardar papeles, sellos para marcar papeles... sin olvidar de los post-it, tan ubicuos en las últimas décadas.

Un operador informático esperará disponer de equivalentes informáticos a dichos utensilios. Querrá copiar, cortar y pegar cosas de un lado a otro, poder marcar cosas, guardarlas en distintos lugares en función de una serie de criterios a veces casi místicos, tomar notas de alguna forma, disponer de una agenda razonablemente cómoda, y por supuesto tener una aplicación que le permita redactar documentos.

Fijémonos en la agenda: décadas después, a falta de consolidar el impacto de las tabletas modernas, aun no se han reemplazado ni los tarjeteros ni las agendas tradicionales. Muchos oficinistas prefieren una agenda tradicional ya que la mayoría de sus comunicaciones son a través del teléfono. El hecho de que pudiesen hacerse con el computador es un gran desconocido, ni siquiera cuando aplicaciones como skype lo hicieron casi trivial y de bajo coste, cuando no gratuito. Yo tengo mi computador, pero si quiero llamar a alguien lo llamo por teléfono. Es más, aun cuando muchas redes sociales modernas permiten utilizar clientes en el computador, muchos de sus usuarios la mensajería la utilizan con el smartphone: dejan el teclado, sacan el móvil de donde lo guardasen, o lo buscan donde lo hayan dejado, cargan la aplicación de turno, seleccionan a la persona con la que comunicarse, y le escriben con abreviaturas lo que sea.

He querido poner una captura del menú de Windows XP, aunque supongo que no será muy legal: la licencia dice que solo se puede capturar todo el escritorio etc, pero lo que quiero ilustrar es qué trae un escritorio como ése. Así que no sólo añado esa imagen, sino que la pongo bien grande para que se vea.
Si la NSA se chiva a Microsoft, trataré de enviar los demás artículos escritos en sangre para que otros los publiquen ;)

A la izquierda nos muestra accesos para las aplicaciones favoritas, mientras que a la derecha nos proporciona accesos a distintos aspectos del sistema: el panel de control, las impresoras, las principales carpetas donde el usuario archiva sus cosas... En la izquierda al final tiene un enlace a una lista de aplicaciones. Como he dicho en el post anterior, Windows es tan divertido que no clasifica las cosas, sino que cada aplicación se muestra en la carpeta del desarrollador. Así, en la carpeta Microsoft Office tendrás el Office de Microsoft, en la de Adobe tendrás cosas como el Adobe Reader, etc. Lo interesante ahora mismo es observar la carpeta "Accesorios", que contiene cosas como un procesador de textos simple (Wordpad), la aplicación que se utiliza para gestionar el archivo de los ficheros (el Explorador de Windows), un cuaderno de notas (Notepad, que es un sencillo editor de texto), una libreta de direcciones, una calculadora y ciertas herramientas de comunicaciones. Es una gran pregunta por qué también están aquí cosas como el Explorador de Internet (Internet Explorer), pero supongo que entonces le habrá parecido buena idea a quien fuese, posiblemente como una analogía extraña con el Explorador de Windows.

Igual que a un oficinista puede darle pereza llevar continuamente los albaranes al Archivo, y tomarlos de éste cuando los necesita, o coger los folios en el armario cuando los necesita, mejor meterlos a presión en un cajón, también al usuario de un escritorio informático puede darle pereza algo como pulsar el botón de menú, pinchar el enlace del programa en la columna de la izquierda o no digamos ya tener que buscarlo en "Todos los Programas". O puede que no sepa donde guardar un fichero, o no quiera andar a explorar ningún mundo en el disco duro para ver dicho fichero. Así que es frecuente tener el escritorio plagado de accesos directos a aplicaciones y documentos, formando una amalgama extraña y siendo difícil en muchas ocasiones encontrar nada.

Esto puede ser peor ahora que se están popularizando los "indexadores de ficheros". Básicamente, tienes una aplicación siempre en marcha que va creando una lista de todos tus ficheros en función de una serie de criterios. Si antes la gente era perezosa, ¡imaginaos ahora!! Así que cada vez más gente obtendrá enormes listas de ficheros para buscar el suyo cada vez que lo necesite. Es cierto que se pueden utilizar etiquetas y otros seudodatos para facilitar la búsqueda, pero, lamenteblemente, añadir esos datos es algo que se debe de hacer al crear o guardar el fichero, no después de pasarse una hora buscándolo.

Lo que se puede y lo necesario

Está muy bien saber qué herramientas esperamos en un escritorio, pero no es una información muy útil por sí misma. Nos falta lo más relevante: el uso, la causa, el "para qué".

Si has leído literatura de épocas anteriores a la informática, o al menos basadas en ella, si has visto series y películas con tal ambientación, es posible que hayas visto varios tipos de escritorios personales. En ellos, los personajes con frecuencia utilizan su escritorio para redactar alguna carta a sus parientes o amantes, a veces escriben en algún diario y de vez en cuando lo utilizan para leer. En "El Nombre de la Rosa" pude verse un Escritorio (scriptorium) completo, donde los copistas no sólo copiaban los textos de las obras, sino que con frecuencia les añadían sus propias ilustraciones.

El auge del comercio trajo consigo, también, necesariamente, una versión del escritorio pero para asundos mercantiles. Libros de cuentas, facturas, letras de cambio y pagarés, puede que incluso algún medio de cálculo o se pesado... La necesidad de clasificar y tratar la creciente información contable es la que llevó a la creación de la disciplina conocida como "ofimática".

Y sí, la ofimática es más que utilizar el popular paquete "Microsoft Office".

En la informática moderna es posible emplear herramientas de gestión documental,
que nos ayudan a mantener una buena organización de nuestros ficheros. Podemos añadir "metadatos", elementos como etiquetas o banderillas que permiten aumentar la identificabilidad de un fichero. Podemos hacer una foto y añadir, por ejemplo, etiquetas con la gente que sale en ella, el lugar, una temática... podemos almacenar un fichero y añadir una etiqueta para relacionarlo con un proyecto que puede estar almacenado en otro lugar.

Incluso podemos acceder a ciertas características de la llamada "computación en nube" para aumentar nuestra capacidad y disponibilidad. Podemos compartir ficheros entre máquinas, utilizar aplicaciones remotas y un sin fin de mejoras para nuestro trabajo.

Y sin embargo, curiosamente nuestro escritorio informático digamos "profesional" es muy similar al escritorio informático personal. Incluso puede que empleemos las mismas aplicaciones. Y es posible que prácticamente no estemos usando la capacidad de identificar nuestros ficheros con etiquetas. Al fin y al cabo, hacemos aquello que aprendemos y nadie nace aprendido.

La metáfora de escritorio no ha cambiado mucho desde que Xerox la desarrollara allá por los años 70. Ni la versión de Apple ni la de Microsoft presentan cambios sustanciales, más allá de incorporar más elementos y dotarlo de un mayor dinamismo. Al final tienes un menú para manejar las distintas aplicaciones, un panel utilitario en el que diponer información relevante (la conexión de red, la hora,...), alguna forma de acceder a aplicacones activas y widgets basados en botones, casilleros y otros elementos familiares. Y alguna suerte de listado de aplicaciones disponibles. El indexador de ficheros de Apple sonaba terriblemente novedoso en Microsoft, pero los usuarios de Unix sabían que habían dispuesto de locate desde hace bastante tiempo.


En la próxima entrega pretendo abordar el escritorio visto desde el computador, para tratar de entender su funcionamiento, o si se quiere, cómo se plasma la metáfora de un escritorio de trabajo en un sistema informático. Para ello, se hablará de funciones comunes como cortar/copiar/pegar, copiar y mover ficheros, y otras cosas que hacemos siempre que utilizamos uno de estos sistemas.

martes, 8 de julio de 2014

Camino a Linux: Bienvenid@s al escritorio!

Ya iba siendo hora de añadir nuevas entradas al blog. Y ¿qué mejor tema que hablar del escritorio de Linux?

Recuerdo mis primeros tiempos haciendo prácticas de administrativo en una pequeña oficina, en la cual me habían puesto un equipo con Windows 3.1 (un 386-DX). Juro que no acababa de pillar la metáfora del escritorio famoso. Tampoco acababa de ver el sentido de las "ventanas". La idea de una ventana no es ver una cosa, sino de ver otras cosas, dejar entrar aire más o menos limpio... se ve que mi capacidad imaginativa de aquellas no era muy allá.

Supongo que no ayudaba el que escritorio, en gallego, se refiere a toda la estancia, justo como el original latino. Un PC con Windows, por entonces, no era más que un equipo puesto encima de una mesa. Habría que esperar a Windows 3.11 para tener equipos trabajando en red, pero en una pequeña oficina era algo muy raro.

En Windows 3.1x tú podías minimizar el escritorio como cualquier otra aplicación. De fondo te quedaba la pantalla gráfica en funcionamiento, e iconos que representaban a los programas
"abiertos". Tenías ventanas que mostraban grupos de accesos directos, una ventana que agrupaba a estas ventanas, llamada a la sazón "Gestor de Programas", y otras ventanas que mostraban la interfaz de cada aplicación. Cada ventana tenía una menú con varias opciones (Archivo, Editar, etc.).

Naturalmente, esto suponía un gran avance respecto a MS-DOS, pero no era nada espectacular. Podías abrir una aplicación y ejecutar otra al mismo tiempo, igual que en MS-DOS, pero nunca las dos a la vez. En general, heredaba todos los defectos de MS-DOS, ya que Windows no era más que un entorno gráfico para MS-DOS: nombres de 8+3 caracteres para los ficheros, gestión de memoria chapucera ("640 KB deberían bastar para todo el mundo!!!"), ausencia de multitarea, ausencia de perfiles de usuarios, controladores gráficos que eran lo que había...

Windows 95 fue un éxito tremendo con el público. Bill Gates convocó a un niño para demostrar que hasta un niño podía usarlo y la gente enloqueció. Dicen de Jobs, pero en mi opinión Gates era mejor aún con el público. El punto divertido es que en países hasta entonces relegados como España se abarataron las telecomunicaciones, de forma que una o incluso dos horas de navegación diaria no eran prohibitivas, aunque sí caras. También coincidió con el lanzamiento del Pentium por parte de Intel. Los computadores personales clónicos dejaron de ser una rareza para generalizarse poco a poco, con acceso a internet mediante módem. Eso hizo que la popularidad de Windows 95 en lugares como España se disparase. Al fin y al cabo, no había muchos sistemas operativos disponibles para las máquinas de la época.

Windows 95 ya tiene su propia estética, mucho más visual y o
rganizada que Windows 3.x., dejando de asemejarse tanto a Macintosh. Es curiosamente entonces cuando Jobs monta en cólera y arrecian las acusaciones (ciertas) contra Microsoft por haber copiado su sistema. Windows 95 seguía siendo de 16 bits como MS-DOS, pero tenía una mejor gestión de la memoria, admitía nombres largos para ficheros y algo de multitarea mejorada. El "Gestor de Programas" desapareció y fue sustituido por un panel en el fondo, con un botón de menú que ponía "Inicio" a la izquierda. Desde entonces, durante años para apagar un equipo con Windows ha habido que iniciarlo. En la derecha del panel se disponía una "bandeja de sistema" donde se podía ver la hora y otras cosas, y en el espacio restante se veían botones de las aplicaciones abiertas. El escritorio muestra iconos que representan archivos o imágenes, y en el arranque del sistema se muestra una especie de animación para "endulzar la espera".

Entre Windows 98 y Windows 7 hay pocos cambios. En Windows 98 se pretende hacer que el uso del sistema se asemeje más al de la web, pero el 1-click para todo fracasa. En Windows 7 se dota al menú de más dinamismo, mientras que Windows XP es un sistema de transición para unir Windows 2000 y Windows Me.

La mayoría hemos llegado a la informática usando alguna versión de Windows. De la misma forma, comenzamos a usar aplicaciones de Microsoft, Adobe y otros. De hecho, el menú de Windows agrupa las aplicaciones por fabricante, en lugar de por funcionalidad. A unos y a otros les da igual, y los desarrolladores prefieren hacer notar su aplicación sobre las demás. A tal punto, que no empleamos una aplicación para procesar textos cuando queremos escribir una carta o los apuntes de clase, sino que "usamos Word"; tampoco usamos una hoja de cálculo para analizar datos, sino que usamos una "hoja de Excel". Bueno, también está el AutoCAD ya que todos tenemos un arquitecto dentro,  o el Photoshop, que pese a que Hollywood se las arregla estupendamente sin él, al parecer nuestra vida sí que pierde luminosidad y brillo.

Y es que un escritorio no tiene por qué ser soso.
En este mes hablaremos más del escritorio y veremos cómo se puede usar GNU/Linux ya sea para trabajar, para disfrutar en casa con las posibilidades del mundo multimedia o para cualquier cosa que se os ocurra.

Mientras, un curioso puede ir echando un vistazo en la wikipedia. Como siempre, mejor en inglés:
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Escritorio_Linux
  • http://en.wikipedia.org/wiki/Linux_desktop_environments#Desktop
Salud!!

sábado, 15 de marzo de 2014

Hora de Linux

Son los últimos estertores de Windows XP.

Mientras fabricantes, distribuidores y vendedores se frotan las manos pensando en todos los equipos que hay que renovar, todos los sistemas que hay que instalar, muchos usuarios aun no han asimilado el significado del fin de soporte a Windows XP.

Muchos pensarán, en parte con razón, que si su vida estuvo siempre plagada de virus, ¿en qué va a ser diferente ahora? otros pensarán en cambio que si su antivirus siempre estuvo ahí, seguirá estando. Quizás no sea tan eficaz, pero como decimos aquí: malo será!

Algunos despistados lo interpretan como si los computadores se fuesen a apagar y a no volver a funcionar jamás. Eso es culpa de las "bombas de tiempo", malware que hacía que el computador fallase en fechas determinadas.

No es nada de eso.

Simplemente, a los desarrolladores de Microsoft les importa un comino que muchos de sus errores puedan ser aprovechados por otros para hacer daño a sus clientes.

Bueno, muchos de los usuarios de Windows tampoco es que sean sus clientes, así que no es extraño que no sientan mucho que se deban a ellos.

Es posible que muchos de los usuarios de Windows XP se lancen a renovar sus equipos como si no hubiese un mañana. A pocos les hace gracia la interfaz de Windows 8, pero ¿qué se le va a hacer?

Tal vez algunos piensen que ya es un buen momento para cambiarse a Linux. Dicen que estas cosas no pasan, dicen que es gratis, dicen que no hay virus.

Linux es Software Libre.

Eso no quiere decir que el soporte a un sistema operativo dado no tenga fin. Simplemente que el usuario siempre tendrá opciones. Y por supuesto, sin tener que cambiar de máquina.

Tampoco quiere decir que sea gratis. Las condiciones de redistribución son libres. Puedes cobrar el soporte o no hacerlo. De hecho hay distribuciones comerciales: Red Hat Linux Enterprise, SUSE Linux Enterprise, incluso algunos productos en los que pagas poco más que los DVD de instalación. Pero incluso en estos casos, la copia de Linux que has pagado es tuya, y puedes elegir cómo distribuirla a tu vez. Sin ir más lejos, CentOS es una versión de Red Hat que precisamente toma el código de Red Hat, le quita los logos y otros elementos de márketing, lo empaqueta y lo distribuye gratis.

Tampoco se trata de que no haya problemas con el malware. Técnicamente, los virus encuentran en Linux un ambiente bastante inhóspito para funcionar, así que no es probable que nadie pase el trabajo de desarrollar uno. Sin embargo, hay otras formas de malware: troyanos, software espía, etc. Linux proporciona herramientas para minimizar su impacto, pero, como cualquier cosa en la vida en la que participen personas, no puede garantizarse la seguridad eterna. La seguridad en Linux, como en cualquier otro entorno, comienza por la conducta del usuario.

Claro que como en Linux puedes encontrar muchísimos programas de software libre y gratuito, no es necesario andar con cracks y otras fuentes de problemas.

Hablemos de... Linux

No hay como conocer algo a fondo para encontrarte que algo sencillo, que debería de ser trivial para explicar, no lo es en absoluto. Linux es un gran ejemplo de esto.

En ocasiones alguien pregunta al respecto de Linux. Se le recomiendan guías, tutoriales, se le dan explicaciones de un montón de términos... y el pobre usuario, a los diez minutos, apenas recuerda qué le has dicho.

Aunque hay equipos informáticos que traen Linux instalado, lo normal es que el usuario disponga de una máquina que funciona con Windows. Incluso si está pensando en comprar una máquina nueva, lo más probable es incluya un Windows.

Así que el usuario se enfrenta a su primer problema. ¿Cómo se instala Linux?

No se trata de que Windows sea más fácil de instalar; los procesos de instalación son muy semejantes porque al fin y al cabo cumplen la misma función en la máquina.

¿Cómo instalaríamos Windows?

Le diríamos a cualquiera, incluso a un técnico, que lo haga.

Eso también podemos hacerlo para instalar Linux.

O bien conseguiríamos una copia de Windows. ¿De dónde sacar una copia de Linux?

Cuando alguien pregunta esto, siempre le hablamos de distribuciones y escritorios. En mi opinión, eso es un error. Es más fácil hacerle un par de preguntas y recomendarle alguna distribución concreta. Mejor aún, recomendarle varias. Algo como "prueba ésta, ésta y aquélla y ya me contarás. Y no te preocupes mucho, hay muchas versiones y tiene que haber una que encaje contigo".

Dos opciones obvias son Lubuntu y Xubuntu. Un argumento a su favor es que mantienen la vieja estética que también emplea Windows XP.

Incluso es una pena que no hayan adelantado la fecha de publicación de su próxima versión, que también es en abril. Así que quien quiera adelantarse a este mes, tendrá que instalar las versiones respectivas publicadas en octubre de 2013.

Ambas pueden grabarse en un DVD y probadas sin necesidad de ser instaladas en el computador. Esto es algo muy usual en Linux: puedes instalar una versión en un DVD, un pendrive, en cualquier lado, y ejecutarlo desde ahí sin necesidad de instalarlo en el disco duro. Bueno para probar.

Aun así, podemos ver en las capturas de la izquierda que la apariencia de estas versiones de Linux no es igual. Tienes los iconos, el panel con el menú, una "bandeja de sistema" con cosas como iconos de las utilidades en uso y la hora... y cuando arranquemos una aplicación, no nos sorprenderá ver un "botón" en el panel que se corresponde con esa aplicación, con el que podremos minimizar, mostrar o cerrar la aplicación.

Lubuntu y Xubuntu son ejemplos de "distribuciones". En Linux es muy habitual que un grupo de gente se ponga de acuerdo para distribuir Linux con una serie de características que ellos consideran importantes. En el caso de Lubuntu y Xubuntu, como en otras similares, se considera importante la simplicidad de la interfaz gráfica, pero también el que no necesite muchos recursos. Eso las convierte en excelentes opciones para reemplazar Windows XP sin cambiar de equipo.

La diferencia fundamental entre Lubuntu y Xubuntu es el escritorio: una se basa en LXDE y otra en Xfce. Y comparten que en realidad se basan en otra distribución, Ubuntu. Ubuntu a su vez es una versión de Debian, que es una de las distribuciones más antiguas y de mayor solera en el mundo Linux.

Para los usuarios de Windows son confusos, incluso extraños, tanto el tema de las distribuciones como el de los escritorios. Pero esta diversidad no se queda ahí, y alcanza a casi cualquier aspecto del sistema operativo. Sin embargo, estos elementos no son tan importantes como pudiera parecer.

Cuando un grupo de personas trabaja en una distribución determinada, es porque piensa que hay un grupo de usuarios en el mundo que podría considerar importantes cosas que para ellos lo son. Puedes instalar varias distribuciones en tu disco duro, pero también puedes probarlas con sus live-CD (o liveDVD, o live-USB), o en máquinas virtuales si tu equipo lo soporta...

Y los escritorios son un tema menor. En cualquier distribución puedes instalar cualquier escritorio.

Esto significa que puedes seguir una de las máximas del mundo del Software Libre: Prueba, y usa lo que a ti te convenga.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Linux, los escritorios y el dolor

Hace algún tiempo a alguien se le ocurrió compartir conmigo el testimonio de una chica que ¡dejaba Ubuntu por Windows 8!! Al parecer recibió comentarios incluso insultantes y por ello escribió no uno, sino dos artículos sobre sus motivos y demás.

Dejando de lado que un troll es un troll se hable de Windows, Linux o el tiempo en Siberia, y que el concepto que tenemos todos de "nuestros motivos razonados" es cualquier cosa menos razonable, lo que a mí me resulta más llamativo es la idea del usuario sufridor de Linux, el friki que destina horas a encontrar la forma más enrevesada de hacer cualquier cosa.

En ForoSUSE los moderadores solemos decirle a los aforados que abren hilos distribución vs distribución que su opinión siempre se va a ver sesgada por la respuesta de tales distribuciones al hardware que tienen. Así, por ejemplo, el que la instalación sea sencilla, los programas disponibles los mejores y demás no sirve de mucho si no es posible utilizar la tarjeta wifi que tiene nuestro portátil. Por supuesto, de todas formas "ser difícil de instalar" es mejor que ser "imposible".


La mayoría de computadores personales (de escritorio o portátiles) trae Windows preinstalado. Eso, por definición, hace que la impresión sea buena al principio, ya que todo funciona sin nuestra intervención. Incluso cuando todo falla y debemos recomponer el sistema, sabemos que los drivers de nuestros dispositivos están disponibles -si no se incluyen en Windows, estarán al menos en el CD que viene con el equipo, en una partición del disco de un portátil, en la web de los fabricantes...- ya que sabemos que al menos hasta ahora lo estaban; y lo sabemos porque lo estábamos usando.

Android proporciona muchas pistas y lecciones valiosas. La primera, que no existe ninguna fobia extraña hacia Linux en general; la segunda, que en contra de lo que siempre se había dicho, realmente cualquier usuario puede usar el sistema.

Android y Linux


Android es un forma de LInux, así que ¿por qué alguien que usa Android podría tener un punto de vista negativo sobre Linux en el escritorio?

Android viene preinstalado. Es más, muchos fabricantes deshabilitan el sistema para seleccionar el sistema a arrancar, aun cuando puede restaurarse dicha posibilidad con relativa sencillez. Incluso suelen añadir una selección propia de software, en parte para compensar la omnipresencia de Google. De forma adicional, el repositorio de aplicaciones básico es el que viene preconfigurado en el sistema (google-play). Si bien pueden añadirse otro, en éste se encuentra la práctica totalidad de las aplicaciones a utilizar por cualquier usuario.

Por su parte, GNU/Linux cultivó durante mucho tiempo la imagen de "Sistema de Hackers". Lo cierto es que muchos usuarios no hacemos mucho por mejorar tal imagen, echando mano de la consola con irritante (para muchos usuarios de Windows) frecuencia, simplemente porque nos resulta más cómodo.

Suele ser vano ejercicio contarle al público general que cualquier escritorio de GNU/Linux es más sencillo de usar que Android. La tienda de aplicaciones, donde la mayoría son gratuitas, tiene parte de culpa. Un usuario de Android espera usar el smartphone para mandar mensajes por mensajería como Whatsapp o Line y si acaso utilizar alguna aplicación o juego que se ponga de moda. En tal caso, buscarla le resulta sencillo, y la instala con mayor sencillez aún.

La mayoría de distribuciones de GNU/Linux instalan software con la misma o incluso mayor sencillez; pero suelen tener el software en varios lugares, y el sistema tal cual lo instalamos sólo acostumbra a tener algunos de ellos configurados por defecto. Por ejemplo, normalmente para instalar una aplicación como Jdownloader el usuario primero debe de añadir el repositorio donde se encuentra. No se trata de que sea sencillo o no añadir un repositorio: se trata de que no está hecho, y hacerlo implica no sólo la actividad en sí, sino en saber qué repositorio contiene el software.

Claro que las distribuciones no gestionan esos repositorios así para molestar al usuario. Al contrario que las tiendas de aplicaciones, son las comunidades y no los desarrolladores los que mantienen el software disponible. Su tiempo para probarlo y empaquetarlo es finito, al igual que el espacio en los servidores para alojar dicho software.

También Android tiene otros repositorios para software que por diversas razones no acabe en su store. La inmensa mayoría de los usuarios ni siquiera sabe nada de ellos, aun cuando en los primeros momentos de la expansión de Android la existencia de tales repositorios, y la complacencia de Android para utilizarlos (al contrario que iOS, que los evita como la peste) fuese uno de los motivos habitualmente aducidos para decantarse por Android.

Ubuntu emplea una aproximación interesante a los store de Google y Apple; pero naturalmente el software que maneja está restringido al disponible en los repositorios configurados por defecto, como es de esperar. openSUSE emplea una idea mejor aun para el software, pero no es una tienda: ni hay software de pago ni hay otros materiales habituales en los store: libros, etc. openSUSE utiliza un sistema centralizado para gestionar los repositorios, tanto para su comunidad como para cualquiera que se registre, llamado Build Service. Un buscador web es una herramienta natural para buscar paquetes en todos los repositorios contenidos en el Build Service. El buscador es capaz de buscar paquetes por grupos (ofimática, gráficos...) e incluso para otros sistemas distintos de openSUSE (que usen, naturalmente, el Build Service). Pero no deja de ser una herramienta típica de GNU/Linux: los usuarios no tienen una forma sencilla de ver valoraciones, estadísticas de descarga, etc.

La administración de Android no es sencilla en absoluto, pero sí provee formas muy fáciles de efectuar unas cuantas tareas más o menos básicas. Por ejemplo, utilizar un smartphone como punto de acceso a Internet para un portátil es cuestión de hacer un click en la opción llamada, oportunamente, "Punto de acceso". Otra forma de hacer la vida ás sencilla a los usuarios de Android es que Android no utiliza el mismo concepto de usuario que los escritorios: para Android, cada aplicación es un usuario que puede compartir o no recursos con otros usuarios (otras aplicaciones).

Cualquier sistema con Android provee una configuración básica para el usuario: en márketing, eso lo llaman "experiencia de usuario". Los escritorios de Linux no hacen nada de eso: casi siempre proporcionan un escritorio básico sobre el que el usuario puede hacer los cambios que estime oportuno. Es curioso que abunden las distribuciones creadas sobre la base de que los usuarios necesitan otras cosas que no proveen las existentes, y sin embargo escaseen las personalizaciones de escritorio (más allá de temas, gráficos o fuentes).


PclinuxOS FullMonty es una aproximación a la idea de proporcionar una experiencia de usuario más personalizada. Tiene varias actividades que muestran en pantalla los accesos directos a las aplicaciones relacionadas, e incluso con xbmc, un reproductor multimedia al uso.

Una buena idea de Android es gestionar los ficheros como si fueran entidades diferenciadas; sin embargo, esto no es más que uno de los conceptos incluidos en la "experiencia de usuario" mencionada más arriba. Por ejemplo, si tú estás en un reproductor de vídeo, Android te lista los ficheros de vídeo disponibles, bien en el almacenamiento del dispositivo o bien en una tarjeta externa. En este último caso, Android listará directamente dichos ficheros, evitando al usuario la molestia de buscarlos. Bueno, eso si se permite que la tableta haga manipule la tarjeta a su antojo, claro. En lugar de listar una serie de carpetas de una tarjeta, alguna de las cuáles contendrá vídeos, Android lista los vídeos directamente. No es tecnología punta, precisamente, pero ya viene hecho.

Los principales escritorios para GNU/Linux, KDE y GNOME (y los derivados de este último: Mate y Cinnamon) permiten varias aproximaciones al computador. Ambos pueden llegar a ser mucho más radicales que Android al esconder el sistema operativo al usuario, pero también están diseñados para utilizarlos de forma muy cercana al mismo. Los indexadores, los applets y los gestores de ficheros dan fe de ello. El usuario puede tener acceso a una vista de los vídeos presentes en el sistema, e incluso a soportes externos (una colección de DVD, por ejemplo), mientras con su gestor de ficheros navega por todos los ficheros del sistema, como hizo siempre. También puede tener un menú tradicional con las aplicaciones clasificadas como siempre (y no por empresas, como en Windows), una lista de iconos de todas las disponibles, clasificadas o no, incluso puede hacer depender las aplicaciones mostradas de la actividad que se está realizando (mostrar aplicaciones multimedia, mostrar aplicaciones ofimáticas...). Incluso hay aproximaciones a los sistemas táctiles, como Plasma Active.

Lo fácil y lo difícil

Para cualquier persona, el conjunto de tareas que sabe hacer resultan sencillas, mientras que cualquier conjunto de tareas que tenga que aprender a realizar son más complejas. Es, por supuesto, un punto de vista subjetivo, pero válido; sin embargo, es común tender a generalizar y llegar a supuestos del tipo "si es más fácil para mí (o para muchos), también lo es para ti".

En las discusiones sobre escritorios y sistemas operativos los usuarios de Windows (o, desde hace unos pocos años, los de Macintosh, aun cuando los modernos Mac OS X horrorizarían a los usuarios de versiones anteriores) suelen describir una serie de tareas que realizan con el computador como ejemplo de lo fácil que es usar el sistema. Para empeorarlo, los usuarios de otros sistemas como GNU/Linux se enzarzan en demostrar la bondad de los métodos alternativos para hacer exactamente lo mismo.

Hay un hilo por ahí acerca de los motivos supuestos por los que Gimp y Writer no podrían (según el autor) reemplazar nunca a Photoshop y Word para la gran mayoría de usuarios. Quien haya leído atentamente este artículo, estará preparado para pensar que igual que el usuario no parece haber sufrido mucho para adaptarse a Android, algo así podría suceder con sus aplicaciones.

Observemos entonces alguna de las "razones" argüidas para que la "gran masa" de usuarios no usen nunca GIMP o Writer.

  • Un usuario novato no encontrará la forma de dibujar un simple cuadrado en GIMP. Lo que no se indica es que hace tal usuario novato utilizando GIMP para dibujar un cuadrado en primer lugar. Es cierto que la mayoría de distribuciones instalan GIMP como herramienta gráfica lo que puede causar en primer lugar la impresión de que GIMP sea la aplicación de dibujo provista por la distribución. Pero GIMP no es una herramienta de dibujo, y su objetivo está lejos de eso. Por esa regla de tres, GIMP no es un programa de dibujo vectorial, como tampoco lo es Photoshop. No veo al autor del hilo suponiendo la falta de calidad para el usuario medio de Photoshop porque sea más difícil manipular formas básicas. Podemos aun dudar de las capacidades de Photoshop (y de GIMP) para el diseño CAD. En fin, vemos rápidamente que esto no llega a ninguna parte.
  •  En MS-Office puedes seleccionar el color deseado para los encabezados (entiendo que para cualquier tipo de párrafo), por ejemplo el #339933 (que me imagino es una suerte de verde). No deja de ser curioso cómo se supone que los usuarios "estándar" son unos completos negados e ineptos para muchas cosas relativamente simples, mientras que para otras cosas tienen un conocimiento increíble. #339933 es el código html para un color, siguiendo un patrón Rojo/Verde/Azul. A grandes rasgos, los dos primeros dígitos indican "cuánto" rojo se necesita, los dos segundos indican "cuánto" verde y los dos últimos "cuánto" azul. Al parecer, los usuarios "domésticos" prefieren saberse los códigos html una paleta de colores en lugar de seleccionar el color que prefieran de una lista.
  •  Otro rasgo negativo de Libreoffice es, al parecer, el no incluir un gestor de información personal (PIM). No pasa nada con que MS no incluya Access en la mayoría de versiones de su suite, ni con que cada vez menos usuarios estén demasiado interesados en ese tipo de herramientas. También se es muy optimista en cuanto a las capacidades de Outlook y, como es de esperar, bastante pesimista en las de otras herramientas. Y bueno, el "a mí me falla" que no puede faltar... Más disculpable es pasar por alto Evolution, ya que no dispone de versión para Windows (hay una mantenida por openSUSE).
Es frecuente ver este tipo de argumentario respecto al software libre. También lo es la extensión de tópicos. Recuerdo comentar con varias personas respecto al diseño gráfico, en la que me decían que el mejor sistema para diseño gráfico era, por supuesto, Macintosh. Mejor aun recuerdo cuando les dije que esa debería ser la razón por la que los grandes del diseño gráfico (con los modernos estudios 3D a la cabeza) utilizasen en su lugar Linux.

 El infierno informático



En general, es difícil comparar directamente la usabilidad de sistemas distintos, sean sistemas operativos, aplicaciones de productividad... Yo suelo incluir variables como el tiempo necesario para aprender una característica, el tiempo necesario para utilizarla y la posibilidad de documentarse sobre cómo funciona. Por ejemplo, no considero importante que gimp no tenga una herramienta específica para hacer cuadrados, y no porque la alternativa que utiliza sea fácil o difícil, sino porque es relativamente sencillo utilizar un buscador para ver cómo se hace. Por ejemplo, puedo buscar en google "dibujar cuadrados gimp" (con o sin comillas): https://www.google.es/#q=dibujar+cuadrados+gimp

En las primeras entradas ya podemos ver el proceso para crear cuadrados y otras formas básicas.

Muchos usuarios que comienzan con GNU/Linux preguntan por aplicaciones que sean similares a las que ya usan (cuando no directamente cómo utilizar la misma), en lugar de preguntar por aplicaciones que hagan las mismas cosas que hacían en Windows o Mac. Para ellos, un documento de texto es un "archivo de word", usan "hojas de excel" en lugar de hojas de cálculo, etc.

En otro ejemplo, el menú "clásico" de Windows agrupa las aplicaciones por fabricante. Todo lo más añade un enlace en la lista de "aplicaciones favoritas", pero sin el menor agrupamiento. En GNU/Linux, por supuesto, es inusual que una aplicación coloque un acceso directo en el escritorio, y no lo hará en ningún caso ninguna aplicación de la distribución. A cambio, en el menú estarán todas agrupadas por categoría de aplicación: gráficas, multimedia, utilidades, ofimáticas...

En contra de lo esperado, un usuario de un escritorio Linux copia y pega elementos con comodidad, distribuye aplicaciones por los escritorios para tenerlas más a mano, tiene las aplicaciones ordenadas por su función... Su vida es sencilla.

martes, 20 de agosto de 2013

Entendiendo la seguridad Informática: cosas básicas

Después del periodo estival donde parece que este país entero se va de vacaciones, vuelvo con la sección de seguridad informática de la que ya he hecho una presentación. Bueno, en realidad voy a hacer trampa, ya que me voy a remitir a una sección de una wiki que trata este tema. Posteriormente iré tratando cada aspecto en nuevos artículos.

La sección en cuestión es Seguridad, de la wiki en castellano sobre openSUSE.

Como en la mayoría de wikis, los enlaces siguen la convención: azules para páginas existentes, rojo para páginas inexistentes. Y, como es de esperar, está tratada desde el punto de vista del usuario de openSUSE (GNU/Linux).

La primera sección versa sobre el software antivirus; por esta razón la entrada en sí es muy breve, ya que en GNU/Linux no es algo que dé mucho de sí. Sobre el tema ya he hecho un pequeño ensayo, que puedo complementar con un artículo que circula estos días por Internet y que podemos encontrar por ejemplo en el blog blog.desdelinux.net.

La seguiente sección versa sobre un tema más específico: cómo proteger los gestores de arranque.

El apartado "cuentas de usuario" describe las cuentas de usuario de los sistemas linux (usuario "normal" y administrador) y contiene una sección general muy interesante en cualquier sistema operativo. Y es que no basta con tener una cuenta de usuario con una clave: ésta debe de ser lo suficientemente segura y confiable, por lo que un buen método para obtenerla es muy interesante.

Todo esto dan unos buenos deberes para retomar este manido, importante y espinoso tema de la Seguridad Informática.