viernes, 22 de agosto de 2014

Camino a Linux: o de cómo diantres meto yo eso en el computador i

Los dispositivos móviles, sean portátiles(1), smartphones o tablets, incluyen un sistema operativo determinado y una configuración propia del fabricante. Así si nuestro portátil tiene wifi, bluetooth o cualquier otro servicio, basta con arrancar y comenzar a utilizarlo.

La mayor parte del fracaso de GNU/Linux en los equipos domésticos estriba precisamente en esto. La mayoría de fabricantes llegan a acuerdos de distribución con Microsoft para utilizar su sistema operativo, y el usuario rara vez se sentirá incentivado a cambiarlo.
Para ser un supuesto fracaso,
Linux está en muchos lados

Algún lector podrá haber leído o escuchado en otro lugar  que algunos fabricantes incluso consideran que la instalación de otro sistema operativo puede dar lugar a la pérdida de garantía. Lo cierto es que es lógico que un fabricante sólo se haga cargo de algo que fue dañado en el ejercicio previsto por él mismo, así que es buena idea restaurar el disco a su estado original si nuestra intención es devolverlo; si es por una avería, en principio el fabricante no puede negarse a menos que el usuario haya sido negligente... claro que sí que es posible que tenga que discutir con el servicio técnico subcontratado.

Pero eso no es todo. Si dañas el disco duro, digamos con un golpe, y lo reemplazas tú, probablemente perderás la licencia de Windows. Si dispones de los DVD de "recuperación" tal vez mantegas la misma licencia, pero nada lo garantiza. He preguntado a alguna marca y dicen que la licencia de MS no es cosa de ellos y que va encriptada en la BIOS. Aunque para no ser cosa de ellos, lo más normal es que pongan todo tipo de pegas para evitar devolverte el dinero de la misma si decides que quieres utilizar otro sistema.

Esto es un poco el status quo. La mayoría de portátiles vienen con Windows y proveen algún sistema de recuperación(2) para que el contenido del disco duro sea exactamente el mismo que el que tenía el primer día. Por su parte, los smartphones y las tablets vienen con Android, iOS cuando el fabricante es Apple, o bien con Windows Phone. Hay por ahí un montón de aparatos con otros sistemas operativos, pero podemos descontarlos.

El otro aspecto que debemos de tener en cuenta es que instalar un sistema operativo no es trivial, y no lo es por un buen puñado de razones. Esto es así independientemente del sistema operativo a instalar, Windows, Linux o cualquier otro, aunque sí depende mucho del hardware en el que queremos realizar la instalación.

Eso sí, la teoría es sencilla: consigues un medio de instalación, lo metes o enchufas (CD/DVD o USB) en el computador, le das a arrancar desde allí y sigues unas sencillas instrucciones. En este artículo vamos a la primera cuestión: cómo conseguir un medio de instalación y cómo arrancar desde él. Vale, la introducción ha sido ya muy larga, así que dividiré el artículo en varias publicaciones.

Los medios de instalación

Un medio de instalación es justamente eso, el soporte o lugar desde el que instalaremos el sistema operativo (digamos, Linux ;) ).

Puede ser un medio para instalar GNU/Linux un CD/DVD, o tal vez un pendrive, o quizás una partición del disco duro, o bien podemos instalar un equipo a través de una red desde un lugar remoto... hay muchos medios posibles aunque los más habituales, con creces, son el DVD y el pendrive USB.

En el trabajo con mucha frecuencia uso una grabadora de DVD externa, conectada por USB, para instalar el sistema operativo. Sí, eso está a medio camino de usar un DVD (que es el soporte donde está el sistema operativo a instalar, y usar un USB, que es la forma de conectar al equipo el dispositivo que contiene el sistema a instalar.

Por supuesto, no todas las distribuciones pueden ser instaladas desde cualquier medio. No obstante, también es cierto que hacer unos cuantos cambios para soslayar esa limitación no es tan difícil. En cualquier caso, un vistazo por la web de la distribución elegida nos dará las opciones habituales y generalmente nos dará indicaciones de cómo hacer cada tipo de instalación disponible.

Otro punto a tener en cuenta: no es exactamente lo mismo instalar algo en el computador que en una máquina virtual. Es relativamente fácil encontrar imágenes de muchas distribuciones especialmente optimizadas para ser instaladas en dicha máquina.

La elección de medio puede depender de varios factores, limitando así la necesidad de elección. Por ejemplo, si no dispones de un lector CD/DVD, o si no vas a tener red durante la instalación o ésta es muy lenta.

En la próxima entrada veremos cómo podemos indicarle a nuestro computador que utilice los medios de instalación más habituales. También hablaremos de cómo está la cuestión con la célebre polémica respecto al secure boot de Microsoft, incluso nos extenderemos sobre él el tiempo necesario (sólo el necesario ;) ) para entender qué es y para qué se usa. Por supuesto, necesitaremos hablar de cómo se arranca un sistema operativo en un computador y otras cuestiones accesorias. Confío en que sea interesante.



(1) Aunque es cierto que se puede encontrar algún modelo de portátil sin sistema operativo, lo normal es que incluyan uno, incluso FreeDos.
(2) Una forma curiosa de ahorrarse el coste de los DVD es meter su contenido en una partición de disco duro y que sea el usuario quien compre los discos necesarios para volver a volcar su contenido en ellos si quiere usar ese espacio de disco.

lunes, 18 de agosto de 2014

Camino a Linux: Distribuciones

En el post anterior hemos visto la idea de distribución, fijándonos en que surjen tanto de la necesidad como del simple gusto de desarrolladores y usuarios. También hemos visto que las comparaciones entre unas y otras son completamente subjetivas.

Así que ¿cómo elegir qué distribución instalar?

La primera parte de la respuesta a esa pregunta es no darle mucha importancia a la primera distribución que instalamos. Cierto, no queremos perder nuestro tiempo probando distribuciones de GNU/Linux, pero ¿no es eso lo que hacemos con cualquier otra cosa? Nos vamos a una o varias tiendas, comparamos productos distintos y similares en función de características y precio...

En un equipo moderno incluso podemos disponer de una aplicación espacial, un "gestor de máquinas virtuales", que nos permitirá probar distintas distribuciones simplemente instalándolas como máquinas virtuales. Otra forma de probarlas es utilizando un live-CD/DVD o bien un live-USB: la mayoría de las distribuciones disponen de versiones específica para esto. Y si no, pueden instalarse varias distribuciones en el computador sin demasiados problemas. En este último caso, es buena idea no dedicar todo el espacio de disco disponible a nuestra primera distribución, dejando hueco suficiente para probar otras. Aquí GNU/Linux nos da otra buena noticia: generalmente, unos 10GB son más que suficientes para hacer una instalación básica para probar el sistema. En un próximo post veremos algunos consejos útiles para esto. Ahora, la idea es enterarse un poco de cómo funciona esto. Aviso: no es la primera vez que trato esto en el blog, y aún así ¡va a quedar un poco largo!!!

Sobre las distribuciones

Podemos separar desde ya las distribuciones informáticas en dos tipos: las distribuciones empresariales y las distribuciones comunitarias.

Como su nombre nos indica, las distribuciones empresariales son propiedad de una empresa, la cual como es de esperar decide sus políticas (forma de soporte, coste, etc.) y objetivos; por su parte, en las distribuciones comunitarias existe alguna forma de Comunidad que se encarga del desarrollo y mantenimiento de la distribución. Generalmente, estas comunidades son públicas y de libre acceso, si bien en muchos casos hay un patrocinio de una o varias empresas que también se plasma en la jerarquía de dicha Comunidad. Sí, con frecuencia lo escribimos con una mayúscula, dando una idea de la importancia de esa forma de organización.

Distribuciones empresariales

RHEL (Red Hat Enterprise LInux) y SLE (Suse Linux Enterprise) son sin duda las distribuciones empresariales más clásicas, si bien Ubuntu también es una distribución de este tipo. Red Hat y SuSE. Ubuntu, por su parte, es propiedad de Canonical Ltd., si bien la distribución básica de Linux es gratuita, incluyendo soporte y actualizaciones.
Beta de rhel 7
La característica que une a las dos primeras es que todas sus versiones son de pago. O mejor dicho, para todas las versiones tanto el soporte como el acceso a parches es a cambio de una cuota o suscripción, que puede variar en función de la política comercial de las empresas respectivas:

SLED 11
Ubuntu está a medio camino, asemejándose en muchos aspectos a las distribuciones comunitarias patrocinadas. Dichas versiones tienen como objetivo desarrollar y probar nuevas tecnologías, pudiendo constatar su efecto en los usuarios para decidir posteriormente qué cambios se incorporarán a la versión empresarial. En estas distibuciones, que veremos más tarde, la empresa patrocinadora aporta recursos (equipos, programadores) para formar una Comunidad al uso, con el objetivo de desarrollar una versión de la distribución empresarial.

Generalmente, las distribuciones empresariales acotan los límites al soporte que prestan. Por ejemplo, Red Hat sólo da soporte a un puñado de idiomas, mientras que por ejemplo SLE se distribuye en dos versiones separadas: para servidores y para equipos de escritorio. Algunas de las tecnologías que ganan aceptación entre los usuarios de la versión comunitaria pueden incorporarse pero sin incluir soporte completo, una especie de modo de prueba. Ellos lo llaman Tecnologic Preview.

Otra característica de estas distribuciones y que sólo se encuentra en las comunitarias en alguna salvedad, es el plazo de soporte y actualización, que puede variar de 5 a 7 años, así como su lenta actualización: es raro incorporar nuevas versiones de un componente del sistema salvo en el lanzamiento de la nueva versión. Esto es esperable: el entorno en el que se utilizan estos sistemas es un entorno que da mucha importancia a la estabilidad, aun en detrimento de la incorporación de nuevas características.

Algo que a veces causa cierta confusión, es que la empresa distribuidora proporciona una cierta cantidad de software. Por supuesto, el soporte y la actualización de parches se referirá siempre al software que proporciona. Eso es así porque naturalmente el usuario puede instalar software adicional de otras fuentes. En tal caso, la empresa no proporcionará soporte ni parches para estos productos, sino solamente para su software. Si lo que se instala es un núcleo no soportado u otra herramienta básica de sistema, puede que incluso la empresa se niegue a soportar eventuales problemas.

Distribuciones comunitarias

Existen tantas distribuciones comunitarias que es una locura tratar de hacer una lista extendida de las que hay. Incluso clasificarlas no es fácil.

Fedora 20

openSUSE 13.1
En la sección anterior hablamos de las versiones comunitarias patrocinadas. Red Hat y Suse patrocinan Fedora y openSUSE, respectivamente. Por su parte, Ubuntu también dispone de su propia Comunidad. Pero aun hay otra forma de patrocinio. En ocasiones, una administración (o en otros casos, una o varias empresas) puede apadrinar una distribución para crear una versión que responda a determinados objetivos políticos. En España, por ejemplo, hubo un momento de gran popularidad de este tipo de distribuciones. A diferencia de las comunitarias tipo Fedora u openSUSE, en estas distribuciones lo usual es encargar a alguna empresa o grupo de desarrollo la puesta en marcha de la distribución, con la esperanza de que después se forme una Comunidad local en torno a ella. Sin embargo, no dejan de ser distribuciones basadas en otras distribuciones. Por ejemplo, LinEx (Linux Extremadura) estaba basada en Ubuntu y patrocinada por la Junta de Extremadura; Guadalinex (Linex de Guadalajara) estaba por su parte basada en Linex.
Ubuntu 14 4

Una distribución con un éxito relativo es LiMux (Linux de Munich), patrocinado por la adminstración local de Munich. Esta versión se desarrolla teniendo en cuenta las necesidades específicas de esa administración en la que va a ser usado, y no tanto para otros usuarios, aun cuando el proyecto incluía la difusión de otras distribuciones para el público general.

Otro tipo de versiones comunitarias son las comunidades que se generan por la necesidad de disponer de algún producto determinado para algún mercado muy definido. Por ejemplo, CentOS es la versión gratuita de rhel mantenida por su propia comunidad de usuarios con el objetivo de proveer una distribución de rhel para servidores de empresas paqueñas, asocianciones, ONG y otras organizaciones que no puedan costearse las licencias de Red Hat; por su parte, Scientific Linux es una versión tambén de rhel desarrollada por Fermilab.

CentOS 7
Scientific Linux 6.3

Y finalmente están las distribuciones comunitarias generalistas. En este contexto, es posible que una versión "generalista" esté centrada en el software multimedia, mientras que otra tenga como objetivo proporcionar un sistema que se pueda usar en cualquier reproductor multimedia. Generalista no se refiere tanto al objetivo, sino a su organización, difusión y políticas.

Es importante resaltar que hay comunidades con un puñado de responsables, como también las hay con miles de personas implicadas.

    Debian 6
  • Debian: quizás la distribución comunitaria más importante, en la que se basa Ubuntu. Sus politicas son muy semejantes a las de las versiones empresariales, salvo el coste, que en Debian es siempre gratuito. A cambio, ofrece plazos de soporte y actualización similares, software muy probado, un desarrollador asignado a mantener cada paquete con el cual el usuario puede ponerse en contacto para solucionar bugs y un catálogo de software sorprendentemente amplio. Debian puede ser usado para escritorio, pero buena parte de su enfoque está en los servidores empresariales de bajo coste. Una característica adicional de Debian es ser la distribución de Linux que soporta el mayor número de arquitecturas de hardware, mucho más allá de Intel o PowerPC.
  • Basadas en Ubuntu: además de versiones de Ubuntu con otros escritorios, gran parte de las distribuciones que se esfuerzan más en proveer de sistemas fáciles de usar y atractivos para el usuario final están o han estado basadas en Ubuntu. 
  • Mint fue el resultado de la apuesta de Ubuntu por su escritorio Unity, e incluyó Cinnamon (versión propia del escritorio GNOME 3) así como Mate (versión de GNOME 2 desarrollada por otras personas pero actualmente mantenido por la Comunidad de Mint).
Mint 16 con Cinnamon

  • Elementary OS proporciona su propia versión de GNOME 3, denominada Pantheon, y es ahora mismo la distribución Linux de mayor crecimiento.
  • Elementary Freya
    Por supuesto, hay muchísimas versiones de Ubuntu, tanto para multimedia, educación y otros sectores específicos.
    • Arch Linux es una distribución Linux que sigue el viejo concepto KISS (Mantenlo Simple, Keep It Single, Stupid!). Aunque este paradigma no es tan asequible para los usuarios más noveles, lo cierto es que tanto Arch como algunas de sus derivadas han tenido una buena acogida. Entre las derivadas destaca AntergOS, KaOS, Chakra o Manjaro.
    • Todas las demás podemos agruparlas en tres grupos:







    • Distribuciones ligeras, orientadas a máquinas con pocos recursos. Destaca entre ellas Puppy Linux.
    • Puppy Linux 5.4





    • Distribuciones técnicas, orientadas a informática forense, hacking, etc. Normalmente son distribuciones basadas en alguna otra (Debian, Ubuntu, Gentoo...) que simplemente incluyen en su forma live o en su instalación estándar herramientas propias del objetivo de la distribución (rescate de archivos, monitorización de redes...). Ejemplos son Wifislax, SystemRescueCD
    • Wifislax 3.1
    • Las demás. Esta es una forma grosera de incluir un grupo de distribuciones minoritarias muy específicas en un artículo como este. Aquí incluimos cosas como Slackware o Gentoo...
    Slackware con Beryl y AIGLX

    En la wikipedia disponen de un buen anexo con varias clasificaciones de muchas de las distribuciones. En distrowatch podemos estar al tanto de las novedades en el mundo de la distribución Linux.

    La elección es...

    Si bien lo ideal sería registrarse en el foro de alguna distribución o al menos echar un vistazo al "ambiente general", la documentación disponible y demás, puede que no se quiera dedicar a esto el tiempo que requiere. El consejo básico se cimenta en elegir una de las "principales" y "generalistas" para probar, y si acaso probar otras hasta que se encuentre la que mejor se adapte a nosotros. A veces también nuestro hardware ayuda en la elección, como se pudo ver en mi caso en el post anterior.

    • openSUSE: dipone de una buena herramienta de configuración e instalación: YaST. Tiene una comunidad razonable y proporciona mucho software de forma muy simple. Su escritorio de cabecera es KDE, aunque es fácil instalar cualquier otro.
    • Ubuntu o cualquiera de sus versiones principales. Ubuntu usa Unity como escritorio de cabecera, y hay versiones con KDE (Kubuntu), LXDE (Lubuntu), XFCE (Xubuntu). Muy simple de instalar, sobre todo en equipos con Windows, no dispone de grandes herramientas en caso de problemas. Su abundante comunidad se completa con la de Debian, así que es fácil encontrar la solución de cualquier problema, si bien normalmente será mediante el uso del terminal de comandos.
    • Mint/Elementary OS, son dos distribuciones basadas en Ubuntu pero con alguans mejoras para el usuario final. De ahí su popularidad, que ha desplazado a la distribución madre.

    La idea es instalar una distribución, aprender a darle un uso básico y ya cuando se sabe cómo trabaja, entonces buscar la más adecuada a las necesidades y preferencias propias.

    martes, 12 de agosto de 2014

    Camino a Linux: cuestión de gustos


     
    Elementary OS, una distribución de moda

    Hay un montón de versiones de Linux, muchas más de las que alguien racional pueda querer probar. Ciertamente, no es fácil elegir las más adecuadas; y ciertamente, no es fácil decidirse por una.

    Si pongo los argumentos a favor de la distribución que suelo utilizar, en realidad lo que normalmente haré es enumerar los argumentos para que yo la utilice. Al fin y al cabo, si creyese otra cosa probablemente utilizaría una versión distinta.

    También es cierto que la opinión general respecto a una distribución viene condicionada por nuestra experiencia en ella. Si tú instalas digamos Ubuntu y todo funciona a la primera y todo te resulta sencillo, e instalas digamos Debian y tienes problemas para hacer funcionar la tarjeta wifi, tendrás una mejor opinión de Ubuntu. No importa lo que miles de usuarios opinen. Si para ti funcionó, es bueno, y si no lo hizo, como mínimo no lo es tanto.

    Estos dos puntos están muy bien cuando ya sabes qué distribución has elegido, y deberían servir para tener como guías a la hora de leer opiniones, comentarios o debates. Es muy fácil soslayar que son impresiones subjetivas, no objetivas. Y muchas veces las personas tendemos a darle mayor importancia a estas cosas de la que tienen.

    La elección de distribución no es más que un primer paso. Después viene la elección de escritorio, las aplicaciones... el escritorio Linux es sorprendente dinámico, al menos si se compara con el número de usuarios de los escritorios Windows.

    openSUSE y yo

    La distribución que más utilizo yo es openSUSE. Tiene un foro en español en el que participo, una lista de correo que en mi opinión conoció tiempos mejores y una wiki también en español de la que estar orgullosos teniendo en cuenta que la mayor parte del trabajo que necesita lo realiza prácticamente una sola persona. Bueno, puedo alardear de haber contribuido a su puesta en marcha, o mejor dicho, a su vuelta a ser puesta en marcha. Pero desde entonces el usuario con nick jcsl es quien ha realizado todo el trabajo. Y es un buen trabajo, hay un buen puñado de información y mucha de ella está razonablemente actualizada. Podéis darle la enhorabuena ahora.

    Vale, ya concluidas las felicitaciones, esos no son los motivos por los que comencé en openSUSE. Yo había conocido la distribución SUSE, entonces sólo tenía una versión empresarial con modalidades "gratis", "premium" y demás, allá por su versión 6.1. Ni siquiera había podido instalarla porque no cabía en mi disco duro... ah! qué tiempos!! Pero sí conocía su reputación en cuanto a su instalador y su herramienta de configuración YaST, aunque por entonces aun no era software libre. También tenía buena fama el hecho de disponer abundante documentación en castellano. Os adelanto que con la versión 10 llegaron los americanos, la compraron, liberaron YaST e hicieron un montón de cosas buenas... pero la última documentación en castellano disponible es para la versión 10.1.

    Hace un puñado de años compré un computador que monté yo mismo, principalmente para ahorrar. Cuando tenía todas las piezas me di cuenta de que no disponía de ningún sistema operativo para al menos comprobar si funcionaba. El de la tienda, por azar, disponía de un CD de Ubuntu.

    Ubuntu es una distribución de Linux realizada por la empresa Canonical, propiedad de un rico y afamado sudafricano famoso por haber realizado un viaje espacial.

    Ubuntu es una buena distribución que incorporó muchos paradigmas que eran fáciles de asimilar para los usuarios de Windows. Por ejemplo, no hay un usuario administrador como tal(1) y la configuración del sistema trata de llevarla a cabo de forma automática. Durante mucho tiempo fue la distribución más conocida y utilizada para el escritorio Linux.

    Ubuntu está basada en Debian. Debian es otra distribución, una de las primeras y la que tiene la mayor comunidad de colaboradores. Cuando se publicó la primera versión de Ubuntu Debian era relativamente minoritaria, pero con el éxito de la distribución hija, también el padre se vio catapultado a la fama.

    Este fenómeno de publicar una distribución que en realidad es una versión de otra distribución es muy común en Linux. De hecho, existen multitud de herramientas para hacerlo. Y los motivos son muy
    variados: crear versiones locales (Linex, Guadalinex...), crear configuraciones específicas, establecer grupos de aplicaciones instaladas por defecto en función del destino de la distribución (por ejemplo, Scientific Linux es una versión de Red Hat desarrollada en el Cern), etc.

    O simplemente porque se cree que determinada gente puede esperar determinadas cosas. Por ejemplo, Debian es célebre por mantener un ritmo de actualización lento, ya que cada versión de cada aplicación sólo pasa a la distribución en la forma más estable posible, y sólo se proporcionan los parches de seguridad y corrección de errores para las mismas. En general, para subir las versiones del software instalado se debería actualizar la distribución(2). Así que Ubuntu lo que incluía eran los respositorios inestables de Debian, junto con un instalador gráfico bien hecho que incluía un sistema de configuración automático. Como guinda, incluye una forma razonable de instalar software no libre como pueden ser algunos drivers y códecs.

    Yo puse el CD, arranqué el equipo, pero no funcionaba. En ese momento no tenía Internet, así que fui a un kiosco y compré una revista que incluía un DVD de Mandriva.

    Mandriva era una versión de Mandrake; a su vez, Mandrake era una versión de Red Hat, pero yo la conocía desde su versión 6.0. Básicamente, Mandrake tomaba la distribución Red Hat, le quitaba logos, ponía KDE como escritorio por defecto, corregía errores(3) y poco más. Sin embargo, para su versión 7.0 habían conseguido un instalador gráfico muy chulo.

    Con Mandriva estuve una semana (Mandriva 2006). Entonces reparé en que un componente del equipo, la placa base, no era la más adecuada para el resto de equipo que tenía. Digamos que hacía de cuello de botella: la memoria, los discos, el procesador, todo muy rápido, pero la pieza que los intercomunicaba era muy lenta en comparación. Así que ni tonto ni perezoso cambié la placa.

    Mandriva 2006 no soportaba esa placa. Podría haber navegado por internet para descargar el nuevo driver e instalarlo, pero para eso necesitaría tener un sistema operativo funcionando, así que tuve que conseguir una imagen de SUSE en otro lado. Y es que puestos a buscar algo determinado, bien, no me había dejado mala impresión de lo que sabía.

    Conseguí un CD con lo necesario para instalar openSUSE a través de Internet, y eso hice. Aun con la conexión de 3Mbps que tenía entonces no tardó demasiado en proporcionarme un sistema casi completamente configurado y más que usable. La configuración de la mayor parte de cosas que necesitaba fue sencilla, salvo el configurar los efectos 3D del escritorio, que no lo fueron tanto. Maldita tarjeta gráfica!!

    openSUSE es muy fácil de instalar y configurar, y con YaST consigue disponer de una buena herramienta de configuración. Dispone de repositorios amplios y en consecuencia de mucho software. Su comunidad de usuarios es razonable, y solucionar problemas es relativamente fácil. No hay ningún motivo para que no use otras distribuciones. Uso ésta porque me gusta y todo me resulta cómodo.

    Antes de esto, he usado Debian durante años, Mandrake, también durante algo menos de tiempo. Y ahora encuentro proyectos muy interesantes: KaOS, Elementary OS, Mint...

    En este enlace podéis leer (en inglés) algo sobre distribuciones "de época".

    KDE y yo

    Hay muchos escritorios informáticos. hiperligeros, como Fluxbox, ligeros como XFCE o LXDE, o escritorios de última generación como GNOME, KDE y las distintas versiones de GNOME que han surgido en los últimos tiempos.

    ¿Nadie vio WordPerfect Suite en Linux?
    KDE era en tiempos un escritorio que recordaba bastante a Windows, en su forma de organización, en su estética por defecto... No en vano Corel había hecho una versión que justamente pretendía hacer que KDE fuese lo más semejante posible a Windows. Bueno, incluía la salvedad de tener dos paneles en lugar de uno solo; bueno, en aquellos tiempos los CD/DVD no se automontaban, así que sus iconos disponían de la opción "montar". También cambiaba mucho el gestor de archivos. Kfm sin duda era suficiente para muchas cosas, pero era tremendamente simple para su uso diario.

    La primera distribución que tuve funcionando un tiempo considerable fue Mandrake, y ésta traía KDE por defecto. Así que, después de años con Windows, me acostumbré a KDE. Siempre me gustó la riqueza de detalle por defecto en KDE/QT(4)

    De hecho, KDE y GNOME intercambiaron características de diseño, a veces de forma muy llamativa: por ejemplo, en sus respectivas versiones 2.0, KDE pasó a tener un sólo panel por defecto (como GNOME 1), mientras que GNOME 2 pasó a tener dos paneles (como KDE 1).

    Aplicaciones


    En particular, uso OpenOffice o LibreOffice porque creo que Calligra no llega a estar suficientemente maduro, y no preveo que vaya a estarlo en breve plazo. Pero aun así no tardaré en darle otra oportunidad. Y no tengo demasiados motivos para escoger uno u otro. Los dos tienen cosas buenas, aunque la barra lateral de OpenOffice me parece más interesante. Sin embargo, mi distribución proporciona LibreOffice, así que tengo máquinas con una suite y máquinas con otra.

    Uso kontact, aunque mejor diría que uso kmail. Y sí, es casi una cuestión estética.

    Cuando escuchaba música usaba Amarok, que aun creo casi insuperable, aunque Clementine es un buen remedo de Amarok 1. Y en general utilizo aplicaciones de KDE, si bien hay herramientas muy interesantes que proporciona GNOME. Por ejemplo gnome-utility-disks, que permite evaluar, formatear o chequear discos.

    Muchas veces utilizo Kaffeine. Para lo que lo utilizo, me es más que suficiente. Y naturalmente uso Dolphin como gestor de ficheros y Firefox para navegar, a la espera de que alguna de las alternativas ligeras progresen un poco más.

    ¡ah! y si alguien os pregunta, tengo el repositorio packman instalado.



    (1) o mejor dicho, no puedes iniciar una sesión como usuario administrador por defecto.
    (2) pero realmente no es así, ya que hay un montón de repositorios desde donde obtener software.
    (3) cuando Red Hat publicaba una versión, Mandrake publicaba una equivalente a la versión anterior de Red Hat.
    (4) QT es un conjunto de librerías para desarrollar aplicaciones. Todo KDE hace uso de dichas librerías.

    jueves, 31 de julio de 2014

    Camino a Linux: pilares del escritorio

    Acabamos julio terminando esta colección de artículos sobre el escritorio informático.

    Hasta ahora he tratado de abordar la metáfora de escritorio. Como el lector habrá podido adivinar, el objetivo era conseguir observar la interfaz de escritorio de una forma más general al típico manual al uso. Podrías pensar que mi objetivo es que vuelvas a usar la metáfora del escritorio como tal y no como una aplicación de un sistema operativo determinado, y estarías muy cerca de mi intención.

    Naturalmente, no he abordado ni de lejos todos los elementos básicos de un buen escritorio informático. Ni siquiera he tratado apenas la evolución de los mismos, solamente cuando he considerado que la explicación podría introducir un matiz interesante para otro tema relacionado. En la wikipedia, tanto la inglesa como la española, y en otro buen puñado de lugares, puedes encontrar mucha información al respecto de éste y otros aspectos de los escritorios.

    En este artículo voy a seguir principalmente el sistema empleado en cualquier "Unix-like" como GNU/Linux. No tanto por la razón de estos artículos (Camino a Linux ;) ), sino porque es el sistema con el que estoy más familiarizado. De todas formas, cualquier sistema operativo emplea ideas similares.

    La Interfaz Gráfica


    Para poder usar dibujos botones, iconos y otros elementos gráficos, lo primero que necesita el sistema es la capacidad de dibujar
    Interfaz de texto
    puntos del tamaño más pequeño posible. Esto no es baladí: al principio los sistemas informáticos proporcionaban una imagen que generalmente llamamos "interfaz de texto". En este sistema, la pantalla que vemos simplemente muestra un número de columnas y filas. En cada "celda" resultante se dibuja un carácter. Digamos una letra, o un número. Aunque puedes usar signos escritos para realizar dibujos simples, lo que tienes siempre es una sucesión de caracteres.

    también hay ventanas en interfaces de texto
    ¿Podemos dibujar una recta? eso es sencillo. Tomamos el carácter "guión" (-) y lo repetimos el número suficiente de veces. Como esa línea nos queda entrecortada, en lugar del guión tradicional usamos el "guión largo" (—). Para un rectángulo, usamos ángulos, guiones y barras verticales.

    Para poder hacer cosas más elaboradas se desarrollaron los "Sistemas Gráficos". En estos sistemas, la pantalla nos muestra filas y columnas pero de puntos en lugar de caracteres. Un carácter puede requerir, digamos, 96 puntos para formarlo.
    Xerox, the first

    El número de líneas y columnas que forman la imagen se denomina "resolución"; Desde que se incorporó la capacidad de reproducir color, el número de bits necesario para especificar el color de cada punto de la imagen se denomina "profundidad de color". Habitualmente se denomina color real a profundidades de colores de 24 bits o más, ya que se supone que el ojo humano no distingue muchos más. El número de colores que se pueden mostrar con una profundidad dada es de 2^profundidad. Así, con 8 bits tenemos 256 colores para elegir, con 16 algo más de 65000 y con 24 más de 16 millones.
    Mac

    La resolución es lo que hace que una interfaz gráfica resulte adecuada para representar un escritorio en lugar de la interfaz de texto. Si bien es posible obtener interfaces de texto con resoluciones de más de 100 líneas, lo cierto es que la interfaz gráfica más cutre tendrá más de 250. Cuando hablamos de la resolución, con frecuencia nos referimos solamente a la altura de la imagen, el número de líneas que la forman, ya que es con diferencia la menor cifra de las dos que forman la resolución.

    El Gestor de Ventanas

    Tenga el nombre que tenga, es buena idea disponer de un software que se encargue de dibujar los elementos típicos de un escritorio informático: las ventanas, botones, iconos varios, ec. En cierta forma, el gestor de ventanas actúa de intermediario entre las aplicaciones del escritorio y el sistema gráfico. Así, un programa necesita una ventana, una barra de menú, una serie de botones y un espacio de trabajo. El escritorio le "solicita" al gestor de ventanas que dibuje dichos elementos, y el Gestor de Ventanas le indica al sistema gráfico qué puntos y de qué colores debe de representar en la pantalla.
    Elementos de una ventana

    Por supuesto, el gestor de ventanas se encarga de la decoración de los elementos gráficos. Es lo que se suele llamar "tema de escritorio". Si un fondo se rellena fuente de texto (tipografía) dada, si los bordes de la ventana tienen cierto grosor, si se dispone de botones para maximizar, minimizar o cerrar la aplicación y dónde se disponen... Fijaos que la aplicación no se preocupa de los elementos básicos del escritorio. La aplicación simplemente indica que necesita una ventana donde ejecutarse, los elementos que requiere (digamos, un menú de opciones y un espacio donde escribir texto) y el gestor de ventanas proveerá de todo lo demás, encargándose también de la presentación: colores, texturas, fuentes... Algunos desarrolladores crean software que se ocupan de estos detalles, particularmente los desarrolladores de aplicaciones escritas en Java. Bien, si siempre has creído que es redundante, ¡tenías razón!. Además, la consistencia con el resto de aplicaciones suele ser mucho menor.. cosas.
    X11 : sin gestor de ventanas, no hay bordes
    con texturas, si por defecto se utiliza una

    Realmente, algo similar sucede si usas diferentes toolkits. Un toolkit es un conjunto de herramientas para escribir aplicaciones, o más bien un conjunto de elementos gráficos de escritorio para escribir dichas aplicaciones: botones, menús, fondos de ventana, cuadros de texttoolkits pueden requerir formas de decoración diferentes. Sin embargo, al fin y al cabo será el gestor de ventanas el encargado de llevar a cabo esa decoración. Hay muchos para distintos escritorios: GTK, FK, QT, el de Borland, el de Windows, etc.
    QT: Amaya
    o, etc. Diferentes

    Compiz: posiblemente el mejor gestor de ventanas con composición
    Las interfaces más modernas (digamos las de los últimos diez años) incorporan un elemento más con el gestor de ventanas, muchas veces denominado "Compositor". La función de este elemento es facilitarle al gestor de ventanas crear elementos que simulen determinados efectos visuales, desde transparencias hasta efectos 3D. Para que el sistema pueda hacer esto, debe disponerse de hardware adecuado y el sistema debe de configurarse para ello. Por supuesto, cualquier equipo mínimamente moderno es compatible con la composición, si bien aun en algunos casos puede requerirle demasiado esfuerzo.
    KWin, el primero de los "grandes" en incluir composición

    El Escritorio

    Kde 5 para escritorio. La convergencia es cosa del equipo
    En ocasiones se le denomina Espacio de Trabajo, pero esto puede resultar confuso, particularmente en sistemas Unix y similares. Otra forma que a veces se utiliza de forma indistinguible, añadiendo confusión, es Sesión Gráfica de Usuario.
    Windows, de MS: ideas no faltan, pero las interpretan mal

    GNOME 3, que no ninguna de sus encarnaciones
    Mac OS
    Un Escritorio Informático no es más que una Interfaz Gráfica de Usuario que dispone de elmentos con los que trata de representar la metáfora de escritorio. El Escritorio hará uso de un gestor de ventanas para representar tales elementos, el cuál a su vez requerirá de una Interfáz Gráfica para poder hacer los dibujos necesarios en la pantalla.

    Android
    iOS
    Para el usuario humano, el Escritorio incluirá distintos elementos, pero siempre tendrá uno o varios Espacios de Trabajo, un menú de aplicaciones y lanzadores de las aplicaciones.

    Hay vida más allá: Enlightenment 17
    Desde hace años está aumentando la importancia de unos elementos especiales, generalmente denominados "widgets de escritorio". Estos elementos en lugar representar lanzadores de la aplicación, proporcionan vistas de algún tipo de información. Por ejemplo, puedes tener un widget que muestre la previsión metereológica, otro con el uso de tu red, etc. Su uso aumenta espoleado por las interfaces de los dispositivos móviles, tanto smartphones  como tablets.

    Estos widgets proporcionan información de forma pasiva y no esperan una gran interactuación del usuario. Eso los diferencia de las aplicaciones, diseñadas precisamente con ese fin en mente.

    Widgets de KDE: Plasmoides
    KDE netbook, nadie interpretó mejor la convergencia de dispositivos


    ¡Vaya!, creo que hemos dado un buen repaso a la idea de escritorio informático. El Camino a Linux está asfaltado con el trabajo de mucha gente a lo largo de más de 20 años, y también del fracaso de aquellos que pretendieron conducirnos como un rebaño. Pero también de originalidad y talento, y de diversidad.

    Para terminar, ahí van un par de vídeos sobre Plasma 5 y Elementary OS.


    viernes, 18 de julio de 2014

    Camino a Linux: lanzando aplicaciones del escritorio

    Toca la penúltima entrada sobre los escritorios en general. Si habéis seguido las entregas anteriores, estaréis ya familiarizados con un buen montón de conceptos típicos del escritorio.

    Hoy toca hablar de los lanzadores de escritorio. Grosso modo, un lanzador es un elemento gráfico que nos permite ejecutar aplicaciones o bien acceder a nuestros ficheros a través de las aplicaciones correspondientes.

    Sin embargo, antes de meternos en tarea debo de sacarme de delante otro concepto, quizás el más importante para la mayoría de escritorios informáticos: los iconos.

    Iconos

    Un icono no es más que una imagen de tamaño reducido que pretende representar algo, por ejemplo, una idea, de forma más o menos básica. Aplicado este concepto al escritorio informático, un icono es una imagen que representará un fichero, una aplicación u otro elemento del sistema.

    Icono para un archivo de texto.
    No sólo representa el tipo de fichero,
    sino que indica la aplicación que
    se utilizará por defecto para abrirlo

    Como es de esperar, un icono realmente consiste en un fichero de imagen, de tamaño y resolución reducida. Posteriormente, a un elemento dado se le asocia un icono, y eso es lo que vemos en nuestro escritorio.

    Los iconos son los elementos gráficos que mejor expresan la metáfora del escritorio. Hay otros elementos, como botones o cuadros para marcar (checklists), pero los iconos permiten una representación más visual de los elementos de los que dispone el operador para utilizar el computador. Así, un fichero de texto tendrá un icono que representa un texto, y su nombre, mientras que una aplicación tendrá un dibujo o logo que represente a tal aplicación.

    Desde el punto de vista informático, los elementos como las casillas de verificación, como botones, un menús o barras deslizadoras, son llamados widgets. En general, un widget no es más que un elemento gráfico con algunas propiedades y capaz de efectuar determinadas funciones en respuesta a determinados eventos. Las propiedades pueden ser el nombre y el icono que lo representa, mientras que los eventos dependerán del elemento a considerar. Un archivo de texto podrá abrirse, cerrarse y copiarse, mientras que una aplicación podrá ejecutarse.

    Lanzadores

    Un lanzador no es más que un tipo de widget especial. A él se puede asociar la aplicación que se debe de ejecutar, las opciones que debe utilizar esa ejecución, un icono... Por su parte, podemos abrir el programa de turno (ejecutarlo), cambiarle el tamaño (maximizar, minimizar) y otras funciones que pueden depender del escritorio a considerar.
    KDE con lanzadores en el escritorio y en el panel

    También son lanzadores las entradas de menú que corresponden a aplicaciones o ficheros, acompañadas o no de iconos. Los lanzadores suelen estar emparentados con los accesos directos (enlaces a otros ficheros), si bien algunos menús principales de algunos escritorios pueden utilizar una estructura diferente, o ambas.

    El botón de menú general de Windows Vista, 7 y otros escritorios también dispone de un icono, mientras que Windows 95 y siguientes sólo disponían de un botón con el famoso texto "Inicio".

    Dentro del escritorio, los lanzadores se ubican en áreas adecuadas: el menú principal, el panel o el escritorio. Sin embargo, los escritorios más modernos pueden incorporar variaciones sobre esta idea. Por ejemplo, en KDE 4 el escritorio sólo puede albergar un tipo de widget: plasmoides y similares.

    Modernamente, podemos referirnos como "lanzador" a todo el entorno preparado para albergar lanzadores o a las herramientas que nos permiten ubicarlos (paneles, menús). Entre los más populares son los denominados como en inglés docks (muelle), que se disponen generalmente en una barra y tienen alguna suerte de animación.

    Como es usual, la wikipedia (inglesa) ofrece bastante contenido al respecto.

    Fluxbox: un escritorio diferente

    Hay muchos ejemplos de escritorios diferentes, pero Blackbox es un ejemplo particularmente apropiado aquí. A diferencia de la mayoría de escritorios, Blackbox no emplea iconos, sino simples entradas de menú. Incluso cuando se minimiza una aplicación, su representación es a través de una entrada de menú. Así que, como es de esperar, no hay lanzadores como los lanzadores de escritorio o de panel de otros escritorios. Sólo diferentes menús que se muestran según el botón del ratón pulsado, con los respectivos lanzadores de las aplicaciones disponibles en el sistema.
    Blackbox, en tiempos llamada también "la Caja Negra de la Rapidez"

    "Disponible" en el sistema, en este caso, significa que la aplicación sigue el estándar Unix para clasificar las aplicaciones. Si deseas instalar una aplicación que no siga tal estándar, deberás procurar cumplirlo tú, lo que es muy diferente a la edición de menús propia de otros escritorios.

    Como se ve, Blackbox dispone de un simple panel (sin iconos), y un escritorio básico (también sin iconos). Puede configurarse hasta niveles muy elaborados, pero su apariencia básica es... vamos, básica. La ventaja debería ser evidente: el consumo de recursos necesario para ejecutarlo es risible comparado con cualquier otro escritorio moderno.

    Blacbox lleva años sin una versión estable. En su lugar, lo que circula por el mundo es un fork denominado Fluxbox, que a las características de Blackbox añade la capacidad de incorporar widgets de escritorio como lanzadores, paneles, etc.

    Como otros escritorios "básicos", Fluxbox permite un nivel de personalización muy alto, si bien no dispone de herramientas al uso para su configuración. En su lugar, el usuario debe de configurar los ficheros correspondientes. Y su consumo de recursos lo convierte en una gran alternativa para equipos viejos o con grandes exigencias.

    Precisamente, la mayoría de usuarios encontrará poco interesante configurar los ficheros manualmente por prueba y error. También pueden verse frenados por el cambio de paradigma de "menú en botón de panel" a "menú en botón de ratón".

    En la siguiente y última entrada de la serie sobre escritorios gráficos tendremos ocasión de asomarnos a otros escritorios y a otras herramientas interesantes.

    martes, 15 de julio de 2014

    Camino a Linux: el Escritorio. Técnica de trabajo

    3ª entrega sobre el escritorio informático. Pueden consultarse las anteriores entregas a través de la etiqueta "Escritorio Informático".

    Trabajar con un escritorio no consiste simplemente en coger una hoja de papel y ponerse a escribir como un loco, salvo que seas el negro de un escritor de betsellers o redactes normativas para una administración pública. Cuando se habla del trabajo en un escritorio, siempre se deja en el aire el adjetivo eficiente.

    Una tarea común en un escritorio es compilar información. Tal vez tengas que tomar datos de varias fuentes y ponerlas en una sola. Un ejemplo de estos sería una hoja de gastos. Creas un documento y dispones tres encabezados para otras tantas columnas, digamos:

    Listado de Gastos

    Fecha Concepto importe
    25/10/1998 compra supermercado 2.500 pts.
    25/10/1998 cine 1.000 pts.
    26/10/1998 compra carnicería 2.500 pts.

    Este es un ejemplo razonable de documento con datos copiados de otros documentos. En informática, es distinto de copiar documentos completos, como harían los copistas medievales. Copiar un documento, desde el punto de vista de la ofimática, es una tarea diferente y no relacionada con su edición.

    Editar un documento es algo así como modificar su contenido para lograr el resultado requerido. Fotocopiar un documento, o copiar un fichero con otro nombre u otra ubicación no altera dicho contenido. Copiar es una forma sutil de edición: no modificas el documento donde copias información, sino el documento en el cual la copias, que puede ser el mismo o no.

    Si no se ha trabajado con un escritorio, uno puede encontrar como mínimo extraño el uso de tijeras y pegamento para confeccionar documentos. Si a dichos útiles se añade una fotocopiadora, las posiblidades de edición son muchas. Puedes hacer una copia de un logo, recortarlo y pegarlo en la posición adecuada de otro documento, al cual añadirás información de otros lugares. Imaginad cómo confeccionar un folleto sobre cervezas: coges fotografías de las cervezas, las fotocopias con un tamaño más reducido, recortas las imágenes y las pones en cuadros a la izquierda del folleto. Para los textos, puedes aprovechar las publicidades que ten han enviado varios vendedores: recortas el texto que te interesa de cada publicidad, y lo pegas al lado de la imagen correspondiente. Una buena fotocopia, et voilà!!

    Si una fotocopiadora puede ampliar mucho tus horizontes a la hora de crear documentos, un computador puede hacer mucho más. Por ejemplo, volviendo a nuestra lista de gastos, ¿por qué no puede el computador sumar las distintas partidas para ofrecernos el total, de forma que se actualice si cambio o añado alguna?

    Otras tareas de edición habituales son la búsqueda de información y su reemplazo por otra. Por ejemplo, puedes tener una plantilla de gastos antigua, con los cálculos en Pesetas, y ahora lo necesitas en Euros. O tal vez de Dólares a Euros, o de Euros a Dólares. En cualquier caso, basta con ordenar reemplazar una moneda por otra. Ya está.

    Copia y pega, que algo queda

    Como es de esperar, estas opciones de edición forman parte de los escritorios informáticos desde el principio: ya por los 70 Xerox había implementado una forma de copiar texto entre documentos de texto.

    En su implementación de Windows, Microsoft imitó el atajo Ctrl+c para copiar, propio de Macintosh. Hasta entonces, en ese y en otros sistemas era el atajo para parar un comando que estuviese en ejecución. Sin embargo, hay múltiples atajos para distintas aplicaciones y sistemas.

    Cortar Copiar Pegar
    Generic/Apple Command+X Command-C Command-V
    Windows/GNOME/KDE control-X / May-borrar control-C / control-insertar control-V / May-insertar
    BeOS alt-X alt-C alt-V
    Acceso de usuario común May+borrar control+insertar May+insertar
    Emacs control-W (para marcar)
    control-K (hasta final de línea)
    meta-W (to mark) control-Y
    vi d (borrar) y (yank) p (poner)
    X Window System
    click-y-arrastrar para resaltar botón central del ratón



    Por ejemplo, en Windows puedes usar los atajos propios de Windows o también los de usuario común; en KDE y GNOME, además de esos dos, también puedes usar los del Sistema de Ventanas X.

    El hecho de que cualquier escritorio proporcione uno o varios mecanismos para compartir información entre documentos suele llevar a pensar que es una característica propia de los escritorios. Esto, por supuesto, no es así. Basta con ejecutar editores de texto potentes, como Vi o Emacs, para encontrar muchas más posibilidades que el modesto cortar/copiar-pegar.

    El mecanismo en un procesador de textos como Vi se basa en disponer buferes, en los que el usuario va "colocando" los textos a copiar o cortar. Posteriormente, sitúa el cursor en el lugar donde quiere insertarlo, y simplemente lo "pega".

    Por su parte, los sistemas gráficos suelen ser más potentes. Generalmente disponen de alguna forma para poder insertar en cualquier parte de un documento cualquier parte de otro.Digamos que lo que se quiere copiar se guarda en una suerte de "contenedor" para poder ser utilizado en cualquier otra aplicación que sepa manejar dicho contenedor. El protocolo de Microsoft para esto es OLE2, el cual es generalmente compatible con cualquier escritorio Linux.

    Pero un escritorio informático sería bastante pobre si simplemente proporcionase estas tareas de edición. Volvamos al ejemplo de la "lista de gastos". Puede ser que haya un error en una de las cifras. Supongamos que el documento con la compra del supermercado está mal, y que falta un envase de detergente con un coste de 500 pts; el total deberá ser 3000 pts. Así que editamos el documento, añadimos la partida del detergente y guardamos.

    Es interesante que el escritorio tenga la posibilidad de actualizar dicho cambio de forma automática para que no necesitemos recordar que esa cifra ha cambiado. Es lo que suele llamarse "vinculación": el origen del dato no sólo es externo a un documento, sino que pertenece a otro y, por lo tanto, es susceptible de ser modificado.

    Vinculando un logo en una versión de OpenOffice
    Un documento con logo. Si se modifica el logotipo, el documento actualizará dicha modificación.
    Hay muchas formas de implementar todo esto. Un escritorio debería tener al menos una de ellas (digamos OLE2, la de Microsoft), si bien puede tener otros mecanismos para hacer lo mismo. Lo mismo puede decirse de las acciones que realizan tales tareas. Por ejemplo, arrastrar un lanzador de una aplicación a un área adecuada puede tener el efecto de crear un nuevo lanzador (típico para los menús de "favoritos"), mientras que en otros casos puede ejecutar la aplicación. Si bien lo cierto es que la mayoría de escritorios pueden ser utilizados de forma similar, es mejor comenzar por comprobar que todo esto funciona como se espera, bien sea con la documentación de turno, bien con el método tradicional de "prueba y error".

    Bien, en la siguiente entrega hablaremos de iconos, lanzadores y accesos directos, que es al fin y al cabo cómo utilizamos un escritorio. Y finalizaremos con una entrega más técnica.

    miércoles, 9 de julio de 2014

    Camino a Linux: haciendo lo que se puede con un escritorio informático

    Recordando aquellos tiempos de oficinista, tenía una mesa enorme con unos diez centímetros de papel que cubrían la mitad de su superficie, amén de las clásicas bandejas apiladas y el archivo propiamente dicho. Y es que siempre había cosas pendientes y el jefe pasaba por allí de vez en cuando, pese a lo mucho que insistía en ser él quien diese el visto bueno a las cosas.

    Después he visto cientos de escritorios de oficina, y casi puede considerarse que un escritorio despejado es síntoma de poco trabajo...

    Bromas aparte, la mesa del escritorio funciona como una especie de almacén primario de las cosas que tienen más prisa o de las que no sabemos en ese momento qué hacer con ellas. Pero también, con frecuencia, es un buen reflejo de lo mucho que cuesta levantarse para ir al archivo.

    Si echamos un vistazo a cualquier escritorio moderno, tenemos una serie de útiles que siempre estarán presentes: una tijera, pegamento, cinta adhesiva, grapadora, calculadora, cajones para guardar cosas, bandejas para guardar papeles, sellos para marcar papeles... sin olvidar de los post-it, tan ubicuos en las últimas décadas.

    Un operador informático esperará disponer de equivalentes informáticos a dichos utensilios. Querrá copiar, cortar y pegar cosas de un lado a otro, poder marcar cosas, guardarlas en distintos lugares en función de una serie de criterios a veces casi místicos, tomar notas de alguna forma, disponer de una agenda razonablemente cómoda, y por supuesto tener una aplicación que le permita redactar documentos.

    Fijémonos en la agenda: décadas después, a falta de consolidar el impacto de las tabletas modernas, aun no se han reemplazado ni los tarjeteros ni las agendas tradicionales. Muchos oficinistas prefieren una agenda tradicional ya que la mayoría de sus comunicaciones son a través del teléfono. El hecho de que pudiesen hacerse con el computador es un gran desconocido, ni siquiera cuando aplicaciones como skype lo hicieron casi trivial y de bajo coste, cuando no gratuito. Yo tengo mi computador, pero si quiero llamar a alguien lo llamo por teléfono. Es más, aun cuando muchas redes sociales modernas permiten utilizar clientes en el computador, muchos de sus usuarios la mensajería la utilizan con el smartphone: dejan el teclado, sacan el móvil de donde lo guardasen, o lo buscan donde lo hayan dejado, cargan la aplicación de turno, seleccionan a la persona con la que comunicarse, y le escriben con abreviaturas lo que sea.

    He querido poner una captura del menú de Windows XP, aunque supongo que no será muy legal: la licencia dice que solo se puede capturar todo el escritorio etc, pero lo que quiero ilustrar es qué trae un escritorio como ése. Así que no sólo añado esa imagen, sino que la pongo bien grande para que se vea.
    Si la NSA se chiva a Microsoft, trataré de enviar los demás artículos escritos en sangre para que otros los publiquen ;)

    A la izquierda nos muestra accesos para las aplicaciones favoritas, mientras que a la derecha nos proporciona accesos a distintos aspectos del sistema: el panel de control, las impresoras, las principales carpetas donde el usuario archiva sus cosas... En la izquierda al final tiene un enlace a una lista de aplicaciones. Como he dicho en el post anterior, Windows es tan divertido que no clasifica las cosas, sino que cada aplicación se muestra en la carpeta del desarrollador. Así, en la carpeta Microsoft Office tendrás el Office de Microsoft, en la de Adobe tendrás cosas como el Adobe Reader, etc. Lo interesante ahora mismo es observar la carpeta "Accesorios", que contiene cosas como un procesador de textos simple (Wordpad), la aplicación que se utiliza para gestionar el archivo de los ficheros (el Explorador de Windows), un cuaderno de notas (Notepad, que es un sencillo editor de texto), una libreta de direcciones, una calculadora y ciertas herramientas de comunicaciones. Es una gran pregunta por qué también están aquí cosas como el Explorador de Internet (Internet Explorer), pero supongo que entonces le habrá parecido buena idea a quien fuese, posiblemente como una analogía extraña con el Explorador de Windows.

    Igual que a un oficinista puede darle pereza llevar continuamente los albaranes al Archivo, y tomarlos de éste cuando los necesita, o coger los folios en el armario cuando los necesita, mejor meterlos a presión en un cajón, también al usuario de un escritorio informático puede darle pereza algo como pulsar el botón de menú, pinchar el enlace del programa en la columna de la izquierda o no digamos ya tener que buscarlo en "Todos los Programas". O puede que no sepa donde guardar un fichero, o no quiera andar a explorar ningún mundo en el disco duro para ver dicho fichero. Así que es frecuente tener el escritorio plagado de accesos directos a aplicaciones y documentos, formando una amalgama extraña y siendo difícil en muchas ocasiones encontrar nada.

    Esto puede ser peor ahora que se están popularizando los "indexadores de ficheros". Básicamente, tienes una aplicación siempre en marcha que va creando una lista de todos tus ficheros en función de una serie de criterios. Si antes la gente era perezosa, ¡imaginaos ahora!! Así que cada vez más gente obtendrá enormes listas de ficheros para buscar el suyo cada vez que lo necesite. Es cierto que se pueden utilizar etiquetas y otros seudodatos para facilitar la búsqueda, pero, lamenteblemente, añadir esos datos es algo que se debe de hacer al crear o guardar el fichero, no después de pasarse una hora buscándolo.

    Lo que se puede y lo necesario

    Está muy bien saber qué herramientas esperamos en un escritorio, pero no es una información muy útil por sí misma. Nos falta lo más relevante: el uso, la causa, el "para qué".

    Si has leído literatura de épocas anteriores a la informática, o al menos basadas en ella, si has visto series y películas con tal ambientación, es posible que hayas visto varios tipos de escritorios personales. En ellos, los personajes con frecuencia utilizan su escritorio para redactar alguna carta a sus parientes o amantes, a veces escriben en algún diario y de vez en cuando lo utilizan para leer. En "El Nombre de la Rosa" pude verse un Escritorio (scriptorium) completo, donde los copistas no sólo copiaban los textos de las obras, sino que con frecuencia les añadían sus propias ilustraciones.

    El auge del comercio trajo consigo, también, necesariamente, una versión del escritorio pero para asundos mercantiles. Libros de cuentas, facturas, letras de cambio y pagarés, puede que incluso algún medio de cálculo o se pesado... La necesidad de clasificar y tratar la creciente información contable es la que llevó a la creación de la disciplina conocida como "ofimática".

    Y sí, la ofimática es más que utilizar el popular paquete "Microsoft Office".

    En la informática moderna es posible emplear herramientas de gestión documental,
    que nos ayudan a mantener una buena organización de nuestros ficheros. Podemos añadir "metadatos", elementos como etiquetas o banderillas que permiten aumentar la identificabilidad de un fichero. Podemos hacer una foto y añadir, por ejemplo, etiquetas con la gente que sale en ella, el lugar, una temática... podemos almacenar un fichero y añadir una etiqueta para relacionarlo con un proyecto que puede estar almacenado en otro lugar.

    Incluso podemos acceder a ciertas características de la llamada "computación en nube" para aumentar nuestra capacidad y disponibilidad. Podemos compartir ficheros entre máquinas, utilizar aplicaciones remotas y un sin fin de mejoras para nuestro trabajo.

    Y sin embargo, curiosamente nuestro escritorio informático digamos "profesional" es muy similar al escritorio informático personal. Incluso puede que empleemos las mismas aplicaciones. Y es posible que prácticamente no estemos usando la capacidad de identificar nuestros ficheros con etiquetas. Al fin y al cabo, hacemos aquello que aprendemos y nadie nace aprendido.

    La metáfora de escritorio no ha cambiado mucho desde que Xerox la desarrollara allá por los años 70. Ni la versión de Apple ni la de Microsoft presentan cambios sustanciales, más allá de incorporar más elementos y dotarlo de un mayor dinamismo. Al final tienes un menú para manejar las distintas aplicaciones, un panel utilitario en el que diponer información relevante (la conexión de red, la hora,...), alguna forma de acceder a aplicacones activas y widgets basados en botones, casilleros y otros elementos familiares. Y alguna suerte de listado de aplicaciones disponibles. El indexador de ficheros de Apple sonaba terriblemente novedoso en Microsoft, pero los usuarios de Unix sabían que habían dispuesto de locate desde hace bastante tiempo.


    En la próxima entrega pretendo abordar el escritorio visto desde el computador, para tratar de entender su funcionamiento, o si se quiere, cómo se plasma la metáfora de un escritorio de trabajo en un sistema informático. Para ello, se hablará de funciones comunes como cortar/copiar/pegar, copiar y mover ficheros, y otras cosas que hacemos siempre que utilizamos uno de estos sistemas.